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Por un ratito dejan los pijamas, los pinchazos y las radiografías para reír y disfrutar como un niño cualquiera. 
Los pequeños del hospital universitario han asistido esta mañana a una clase de magia 
Y no se trataba de sacar de aquí una nueva hornada de Harry Potter sino más bien de hacerles olvidar el entorno en el que, por desgracia, algunos tendrán que pasar muchos días
La fundación Abracadabra ha realizado estos talleres de manera simultánea  con cientos de pequeños hospitalizados de todo el país para conseguir batir un record, la clase de magia más grande del mundo
Superado o no el reto han conseguido un logro mucho más importante, hacer pasar un rato agradable a estos niños

Por un ratito dejan los pijamas, los pinchazos y las radiografías para reír y disfrutar como un niño cualquiera. 
Los pequeños del hospital universitario han asistido esta mañana a una clase de magia 
Y no se trataba de sacar de aquí una nueva hornada de Harry Potter sino más bien de hacerles olvidar el entorno en el que, por desgracia, algunos tendrán que pasar muchos días
La fundación Abracadabra ha realizado estos talleres de manera simultánea  con cientos de pequeños hospitalizados de todo el país para conseguir batir un record, la clase de magia más grande del mundo
Superado o no el reto han conseguido un logro mucho más importante, hacer pasar un rato agradable a estos niños

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