Una mujer denuncia un caso de supuesta negligencia médica. Acudió a urgencias con un dolor punzante en el ojo y advirtió que su padre y su hermana padecían glaucoma. Pero, según ella, el diagnóstico fue equivocado. Ahora está a punto de perder por completo la visión del ojo izquierdo.

Águeda está a punto de quedar ciega de un ojo. En 2014 con un dolor punzante en el ojo izquierdo su médico de cabecera la mandó al Hospital Negrín. Allí, según ella, el oftalmólogo ignoró sus antecedentes familiares de glaucoma. Pero Águeda fue perdiendo visión. En 2017 pudo pagarse un médico privado, que le confirmó que tenía glaucoma y le puso medicación.

Con ese diagnóstico, el Servicio Canario de Salud le dio hora un año más tarde. Tras dos operaciones no le garantizan salvarle el ojo izquierdo por el que cada vez ve menos. Sus reclamaciones, dice, han caído en saco roto.

Descarta denunciar por falta de dinero y por el corporativismo que, afirma, hay en la profesión médica.