A Meghan Markle parece gustarle eso de romper reglas, algo que no ha dejado de hacer desde que entró dentro de la familia real británica hace un año.

La última exigencia de la duquesa de Sussex es que no dará a luz en el St Mary’s Hospital, donde dieron a luz la fallecida Diana de Gales y Kate Middleton, sino que prefiere la privacidad del hospital NHS Frimley Park, más cerca de su nueva residencia en Frogmore Cottage.

La mujer del príncipe Harry rompe así una tradición de más de cuatro décadas, pero no es la única.

Markle también ha estipulado su baja por maternidad en seis meses, frente a los tres que se ha tomado la duquesa de Cambridge.

Eso sí, las reglas que todavía no ha roto son las relacionadas con el anuncio del nacimiento y el nombre del bebé, que se llevarán a cabo según lo estipulado. Es más, la pareja ha creado un perfil de Instagram en esta cuenta atrás para la llegada del bebé.

Últimamente la imagen intachable de la familia real británica parece estar salpicada de escándalos, empezando por la mala relación entre las cuñadas, Meghan y Kate, la patente tensión y distanciamiento entre los príncipes Harry y Guillermo o las últimas acusaciones de infidelidad que pesan sobre el primogénito del príncipe Carlos.