El enlace se ha celebrado en la ciudad-hotel de Stevi Stefan en Montenegro, donde estaban prohibidos los teléfonos móviles y las camaras fotográficas para asegurar así la máxima discreción e intimidad que pedían los novios, que tan solo han contado con 150 invitados.

Todo parecía perfecto hasta que llegó la tormenta, además, de forma literal. Truenos y relámpagos azotaron a la Playa de la Reina, lo que se solucionó con un cenador de mármol y unas terrazas cubiertas para seguir con este cuento de hadas.

Y si ya nos parecía a todas una boda de ensueño, nos caemos para atrás cuando nos enteramos de que los novios, y futuros papás en octubre, han pedido a todos sus invitados que todo el dinero de los regalos lo donasen a un fondo humanitario que tiene el nombre del tenista y que ayuda a los niños más desfavorecidos de Serbia.