ALGO CERCANO A LA CARNE

ALGO CERCANO A LA CARNE

Voluntarios prueban en Londres la primera hamburguesa 'probeta'

La hamburguesa producida en un laboratorio ha sido probada por dos voluntarios, esta hamburguesa permitiría consumir carne sin los perjuicios para el medio ambiente asociados a la cría de ganado.

La primera hamburguesa creada en un laboratorio y no a partir del cuerpo de una vaca ha costado unos 250.000 euros. Pese a lo abultado de la factura, los responsables de este hito creen que puede ser el primer paso para producir carne de una manera más sostenible, con la mitad del consumo energético que requiere la carne de vaca, produciendo un menor impacto medioambiental y ahorrando sufrimiento a los animales.

En una presentación acompañada de un boato poco frecuente en el ámbito científico, dos voluntarios probaron en Londres el resultado de este trabajo después de que un cocinero friese la hamburguesa delante de un auditorio lleno de periodistas. Por sus opiniones, parece que además de intentar salvar al mundo, la carne de laboratorio será sabrosa.

“Es algo cercano a la carne”, afirmó la experta en nutrición Hanni Rützler, que echó de menos la grasa que suele acompañar al músculo en las hamburguesas hechas a partir de un animal. La opinión también la compartió el segundo voluntario, el escritor Josh Schonwald, que reconoció que hacía mucho tiempo que no comía una hamburguesa sin ketchup o alguna salsa similar.

Preguntado por los posibles riesgos de esta nueva carne, Mark Post, el investigador de la Universidad de Maastrich (Holanda) que ha dirigido el proyecto, aseguró que también la ha probado sin ningún tipo de reticencia y que se la daría sin problemas a sus hijos. “Es el mismo tejido que la vaca y es carne, no tiene por qué ser menos seguro que la carne normal”, afirmó Post.

Para crear esta hamburguesa probeta, los investigadores extrajeron células madre del hombro de una vaca. Con ese grupo de células, se crearon cultivos en los que durante tres semanas se desarrollaron y multiplicaron. Después, se pusieron en otros recipientes en los que esas células se empezaron a organizar formando pequeñas tiras de músculo que más tarde se pueden amasar para formar las hamburguesas.

“Hay gente que puede pensar que esta forma de producir la carne es una locura, pero tenemos que hacerlo porque la producción de carne a través del ganado no es sostenible, no es buena para el medio ambiente, no va a servir para cubrir la demanda mundial de carne y no es buena para los animales. Así que esta puede ser la alternativa”, ha afirmado Post.

La vacas son ineficientes produciendo alimento:

Según ha explicado el propio Post, las vacas son muy ineficientes produciendo alimento. Requieren 100 gramos de proteína vegetal para producir 15 gramos de proteína animal. Con el nuevo sistema, al tener todas las variables controladas, sería posible mejorar la eficiencia y hacerlo sin producir metano como hacen las vacas, responsables del 40% de las emisiones de este gas con un intenso efecto invernadero. Además, se ahorraría espacio y se reduciría la deforestación, teniendo en cuenta que el 30% de la tierra útil del planeta está cubierta por pastos necesarios para alimentar animales, frente al 4% de la superficie utilizada para alimentar directamente a los humanos.

El reto, una vez demostrada la posibilidad de producir en un laboratorio carne de vacuno con características biológicamente idénticas a la producida en un animal, es lograr hacerlo en grandes cantidades y por un precio razonable. “Para poner el reto de la fabricación en perspectiva, durante los últimos 25 años el número total de células humanas producidas en cultivos para la medicina regenerativa es mucho menor que el número de células que forman una sola vaca”, ha explicado el profesor de Medicina Regenerativa del University College de Londres Chris Mason al Science Media Center (SMC).

Mason cree además que se deben unir los esfuerzos de los investigadores que trabajan en medicina regenerativa y los que lo hacen en el ámbito de la producción de alimentos para abaratar costes. Así podría empezar a pensarse en la carne in vitro como alternativa viable a la ganadería tradicional y se abaratarían los tratamientos de terapia celular. “Un cambio de paradigma en la escalabilidad de la producción de células vivas sería una gran victoria tanto para la carne cultivada como para la medicina regenerativa”, ha añadido.

La posibilidad de cultivar carne también tiene implicaciones éticas. “La forma actual de producir carne supone infligir un sufrimiento significativo a los animales y causa perjuicios al medio ambiente dada su ineficiencia”, ha señalado a SMC Julian Savulescu, profesor de Ética Práctica en la Universidad de Oxford. “El veganismo ético se volverá una opción más agradable, ya que uno podrá evitar comer carne real sin sacrificar una parte integral de la dieta de muchas personas”, ha afirmado. Post considera, no obstante, que los vegetarianos deberían seguir siéndolo, “porque es una buena opción para ellos y para el medio ambiente”. Su carne artificial iría dirigida más bien a reducir el daño provocado por aquellos que comen carne y no quieren dejar de hacerlo. No obstante, aún pasará un tiempo hasta que la carne artificial sea una opción más en este tipo de dilemas éticos. Post calcula que para encontrarla en el supermercado aún deberán pasar entre 10 y 20 años.

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