¡No seas tan salado, que no es sano!

¡No seas tan salado, que no es sano!

Cómo comer menos sal a diario

El consumo excesivo de sal es malo para el organismo. Te damos unos consejos para reducirlo. Tu salud te lo agradecerá.

sal
No sales demasiado, amigo | Cocinatis

Acabas de clicar en este artículo. Eso significa que A) te lees todo lo que publicamos en Cocinatis.com o B) formas parte de este grupo de personas que agrega sal de forma sistemática a sus platos aunque ya estén salados o que ni los hayas probado, y consciente de que es un mal hábito, buscas desesperadamente cómo quitarte el mono. Porque es bien sabido, aunque la sal es una sustancia esencial para nuestro organismo, que consumirla en exceso puede resultar muy, muy, nocivo ya que puede provocar un aumento de la presión arterial y favorecer la hipertensión. Todo ello, en última instancia, repercute en problemas cardiovasculares.

Algo interesante a recordar ya que se estima que, a diario, solemos ingerir mucha más sal de la recomendada por los diversos organismos de salud pública, que sitúan las necesidades cotidianas en menos de 6,5 gramos de sal para las mujeres y menos de 8 para los hombres.

Hay soluciones para acabar con este mal hábito de una vez por todas. Los expertos en salud y nutrición recomiendan empezar focalizando los esfuerzos en reeducar el paladar. Pero, eso sí, hay que tomárselo en serio, porque no se trata de un ejercicio tan fácil como puede parecer. Tanto es así que aseguran que se puede prolongar durante varias semanas o, incluso, varios meses dependiendo del grado de ‘enganche’ de cada uno. En caso de que sea bajo prescripción médica, es mejor cortar el consumo de sal en seco, y si es por voluntad propia de ‘cuidarse’ se puede hacer progresivamente, a lo largo del tiempo necesario para poder acabar casi totalmente con su consumo.

Para ello, empezaremos a actuar en tres vertientes: reduciremos el golpe de salero a la hora de cocinar, expulsaremos el salero de la mesa (para que su vista no se convierta en una tentación), pero también trataremos de identificar y rebajar el consumo de la sal oculta que se encuentra en diversos productos alimenticios. Porque, aunque parezca increíble, en torno al 70% de la sal que ingerimos diariamente es invisible y la encontramos, mayoritariamente, en aquellos alimentos conocidos como "industriales". Se trata de las comidas preparadas, galletas, snacks salados, bollería… ya que contienen grandes dosis por sus ingredientes conservantes y potenciadores de sabor. Lo habréis entendido, mejor prescindir de ellos en la dieta cotidiana.

Otro buen consejo es prestar atención a las etiquetas a la hora de hacer la compra en el supermercado y aplicar un cálculo simple para determinar si se trata de productos recomendables o que es mejor evitar: para conocer la cantidad de sal de un alimento, tan solo hay que multiplicar el contenido de sodio indicado por 2,5. Si la cifra obtenida supera los 5 g, más vale devolverlo a la estantería y olvidarse de él.

También es recomendable limitar el consumo de salsas preparadas y aderezos como mostaza, kétchup, etc., así como el uso de caldos industriales que suelen contener una muy elevada cantidad de sal.

Para sacar el máximo partido a los aromas y sabores de los alimentos, sin añadirles las habituales pizcas de sal, hay que decantarse por una cocción al vapor. También podéis recurrir a las especias (jengibre, curry, cúrcuma, hierbas…) y a vegetales como la cebolla, el ajo y algunas algas, que condimentan y realzan las recetas sin sal. Y en caso de recurrir a alimentos en conserva, recuerda siempre pasarlos por agua antes de su consumo, para quitarles los líquidos que suelen llevar mucha sal.

Laia Zieger | Barcelona | Actualizado el 13/07/2018 a las 10:47 horas

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