BETTY VE TELENOVELAS
Todas las claves de El secreto, la nueva serie turca de los domingos en Antena 3
Serhat, Kader, Zeynep, Berrak… Hasta este domingo no conocíamos a estos personajes, pero en un solo capítulo ya han entrado en nuestras casas y se han acomodado en nuestros sofás como los grandes protagonistas de El secreto, la nueva serie turca de Antena 3.

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El secreto (Güller ve Günahlar) arranca con todo un cataclismo emocional. Todos los flashes y las luces apuntan al idílico matrimonio de Serhat y Berrak. Son la pareja perfecta. Guapos, elegantes, ricos, exitosos, enamorados. ¿Cuál es su secreto para tanta felicidad?
Pero cuando los flashes apuntan en otra dirección y las luces se apagan, descubrimos que el secreto es que hay un secreto. Un secreto de seis años y pelo rizado con una tierna mirada y una dulce sonrisa: Kader.
El shock de Serhat

Pero empecemos por el principio. Por el momento en el que Serhat (Murat Yıldırım) trata de malos modos a esa desconocida que le ha revelado la gran verdad de su matrimonio: que es una mentira.
Serhat, como buen marido enamorado, está convencido de que es una falacia y hace lo que debe: llamar a su mujer. No lo hace para que le desmienta algo que él considera falso de toda falsedad, sino para buscar una razón a semejante calumnia. Sin embargo, la falta de reacción de Berrak fue tan inesperada como dolorosa. Inesperada porque él confiaba en que replicara airada que quién se creía que era esa supuesta amiga para difamarla. Dolorosa porque quien calla otorga.
Y a ese dolor hay que añadir el hecho de que se queda sin la opción de pedir explicaciones porque Berrak ha sido víctima de sus propios tejemanejes y está en coma.
Por si esto no fuera suficiente, Kader, la hija ilegítima de su mujer, ha irrumpido en su vida. Y, a pesar de mantener una prudente distancia física y emocional, su forma de tratar a la niña es la mejor prueba de que Serhat es un buen hombre. Podría haber volcado su ira y su rabia en Kader, y, desde luego, podría haberla llevado a un orfanato sin pestañear, pero le ha dado un techo y, sobre todo, la ha alejado de sus maltratadores.
Y no debe ser nada fácil ver todos los días la prueba de la infidelidad de su esposa.
La dulzura de Kader

Serhat intenta mantener la distancia, pero es muy complicado no mirar a Kader (Yade Arayıcı). No ver su tristeza, su dulzura, y, sobre todo, su necesidad de amor. Kader no pide nada. No pide comida, aunque es más que evidente que nunca se ha comido un bocadillo en condiciones. No pide un abrazo, aunque es más que evidente que está falta de cariño. No pide ayuda, aunque es más que evidente que está siendo maltratada.
Solo hay un matiz. Hay algo que sí pide. Pide que sus padres vayan a por ella. Que la quieran. Por eso se nos parte el corazón cuando no entiende el rechazo de quien cree que es su padre. Por eso tememos la reacción de las que son sus hermanas cuando sepan la verdad. Por eso nos preocupa qué pasará cuando Berrak despierte.
A nosotros, como a Zeynep, lo único que nos importa es que Kader esté bien, que sea lo que debe ser toda niña: feliz. Que esté cuidada, atendida, protegida. Y, por supuesto. que esté rodeada de amor y cariño.
El misterio de Berrak

Mientras Serhat busca insistentemente al padre de la niña, o dicho en otras palabras, al amante de su mujer, Berrak (Oya Unustası) está en coma en un hospital y, al igual que a su marido, a nosotros también se nos acumulan las preguntas.
Si quiere a su marido como el primer día, ¿por qué lo engañó? ¿O es que nunca lo quiso y todo fue una mentira? ¿Y a Kader? ¿Nunca la quiso tampoco? ¿Por qué no intentó hacerla pasar por hija de Serhat? Si fue capaz de ocultar un embarazo, ¿por qué no hacerlo con la paternidad de la criatura?
Pero, sin duda, la gran pregunta es la siguiente: ¿quién es el padre de Kader? Vistos algunos detalles, sus cuñados tienen bastantes papeletas.
Por otro lado, así como Serhat está demostrando tener un buen corazón, Berrak es deslumbrantemente fría. Puede que su suegra crea que no hay nada que reprocharle a su nuera, pero lo cierto es que, al margen del caso Kader, no nos termina de convencer su actitud autoritaria y extra-mega-exigente con sus hijas. Y, por cierto, ¿hay alguien a quién no odie esta mujer? Porque ya sabemos que gordos, perdedores y fracasados no son de su agrado.
La sensibilidad de Zeynep

La frialdad de Berrak se hace aún más patente cuando la comparamos con Zeynep (Cemre Baysel), que es 100% sensibilidad. Solo necesitó ver una vez a Kader para darse cuenta de que algo no funcionaba.
Pero Zeynep va más allá. No se limita a observar y criticar. Ella toma las riendas de la situación y asume la responsabilidad de que Kader tenga un lugar en la que es su familia. Tal vez Serhat no sea su padre, pero Berrak es su madre y, por lo tanto, la casa de Berrak es la casa de Kader. Y punto.
Eso sí, al margen de su papel de niñera, Zeynep también tendrá que lidiar con Serhat y sus reticencias (lógicas) a incluir a Kader en su vida, así como con la idiosincrasia de una familia con tanto glamour como basura bajo la alfombra. ¿Qué papel jugará Zeynep en esa casa? ¿Será solo la niñera?
Los adultos de esta serie parecen tener mucho que decir y bastante que ocultar. ¿Por qué es tan extraña la relación entre Cihan y Azra? ¿Por qué Can parece ser un invitado en su propia familia? ¿Qué dirá Sevim cuando sepa quién es la familia de Kader?
Pero, pase lo que pase y hagan lo que hagan los adultos, ahora mismo a nosotros lo que más nos preocupa es el bienestar de Kader. Zeynep le ha agarrado la mano y no se la va a soltar. Serhat mantiene una actitud distante, pero vigilante y protectora. Y, por supuesto, nosotros tampoco la abandonaremos y seguiremos muy atentos a su futuro.
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