ASÍ ACTÚA EL ORGANISMO
¿Tienes hambre después de comer? Por qué pasa y cómo controlar el apetito, según una experta
El hambre no depende únicamente de tener el estómago vacío. Cada vez más investigaciones muestran que detrás del apetito intervienen numerosos factores que, en ocasiones, pueden alterar las señales del organismo.

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Solemos asociar el sentir hambre a un estómago vacío o a la necesidad de reponer energía, pero lo cierto es que el tema del apetito es mucho más complejo de lo que parece porque está condicionado por una serie de factores que van más allá de la cantidad de comida. El descanso, el estrés, la edad, el estado de ánimo, la actividad física o el momento del día pueden influir en cuándo sentimos ganas de comer y en la intensidad con la que aparece esa sensación.
El hecho de tener hambre al rato de haber comido se asocia normalmente a una falta de fuerza de voluntad y de no controlar los impulsos. Sin embargo, la ciencia apunta a que la regulación del hambre está relacionada con un complejo sistema de señales biológicas que determina cuándo tenemos hambre y cuándo nos sentimos saciados. Por eso, cada vez hay más expertos que defienden la importancia de entender qué hay detrás de estas señales y de conocer cómo funciona este mecanismo.
Isabel Raya, bióloga y dietista especializada en nutrición y salud integrativa, cuenta que, cuando este sistema se altera, las señales pierden eficacia y "pueden favorecer una sensación de hambre que no siempre responde a una necesidad real de energía". Además, añade que el apetito "no es una cuestión de voluntad", sino una "señal biológica que merece ser entendida, ya que es el resultado de un sistema biológico muy sofisticado".

¿Qué aspectos influyen en el hambre?
- Hormonas
Toma nota de estas dos palabras: grelina y leptina. A lo mejor no las has escuchado nunca, pero son esenciales en el organismo para regular el apetito. Raya explica cuáles son sus funciones.
Los niveles de grelina aumentan "cuando el estómago está vacío y avisa al cerebro de que es momento de comer". Por su parte, la leptina advierte que el cuerpo ya tiene las reservas de energía suficientes y "favorece la sensación de saciedad".
Si hay una alteración del sistema, "la grelina puede mantenerse elevada y la leptina, perder eficacia". Esto ocurriría, por ejemplo, cuando no se descansa bien.
- Cerebro
Aquí entra en juego el hipotálamo, la zona cerebral encargada de controlar el apetito, "integrando las señales hormonales y metabólicas antes de decidir si necesitamos comer".
¿Qué pasa cuando hay algún cambio en el organismo? En el caso del estrés crónico, "aumenta el cortisol", hecho que nos hace tener más hambre y comer "alimentos especialmente ricos en azúcar y grasa". Al ingerirlos, se activa el "sistema de recompensa cerebral, generando una sensación placentera".
- Glucosa
La experta detalla que tener picos y bajadas de glucosa en sangre durante el día provocan "continuamente" la sensación de hambre, así como "cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse y necesidad urgente de volver a comer".
Aquí, la solución es "mejorar el contexto metabólico" con la ayuda de un profesional.
¿Cómo se puede controlar el hambre?
Isabel Raya sugiere dar prioridad a la proteína, ir a caminar un rato después de comer, hacer entrenamiento de fuerza, dormir bien y las horas recomendadas, y gestionar el estrés.
Estos hábitos aumentarán la saciedad, ayudarán a estabilizar la glucosa, mejorarán la sensibilidad de la insulina y preservarán la masa muscular.
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