SAN VALENTÍN

¿Existen los alimentos afrodisíacos?

Para que un alimento fuera afrodisíaco de verdad, debería aumentar el deseo, la excitación o el rendimiento sexual de forma directa y reproducible. Eso implicaría actuar sobre sistemas muy complejos: hormonas, neurotransmisores, flujo sanguíneo y estado psicológico.

Momento romántico en pareja

Momento romántico en parejaFreepik

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Ante la pregunta de si existen alimentos afrodisíacos la respuesta corta es "no". Y la respuesta larga también es "no".

Y es que no hay evidencia científica sólida que respalde su existencia. Vamos a descubrir las razones una a una para evitar falsas esperanzas en San Valentín.

Ningún alimento habitual es afrodisíaco

Existen muchos mitos sobre alimentos que suben la libido.

  • Las ostras suelen encabezar la lista. Se dice que son afrodisíacas porque contienen zinc, un mineral necesario para la función hormonal normal. Cierto… pero de ahí a aumentar el deseo hay un abismo. Solo serían "útiles" en caso de déficit severo, y aun así no generan deseo extra. También tienen zinc las legumbres y no veo que digáis que las alubias son afrodisíacas.
  • El chocolate, especialmente el negro, se asocia al placer porque contiene teobromina y feniletilamina. El problema es que las cantidades son tan pequeñas que su efecto fisiológico es prácticamente irrelevante. Lo que excita no es la molécula, es el contexto: regalo, intimidad, expectativa. No, tampoco el chocolate sustituye al sexo.
Una mujer comiendo una tableta de chocolate
Una mujer comiendo una tableta de chocolate | Freepik
  • Otros alimentios: las fresas, la miel, el vino tinto, el cava, el jengibre, el chile o la canela aparecen una y otra vez en listas afrodisíacas. En todos los casos el patrón se repite: sabores intensos, aromas potentes, asociación cultural con el lujo o lo exótico… pero ninguna evidencia de que aumenten el deseo sexual.

Cuando el afrodisíaco es la forma, no el alimento

Aquí entra en juego otro clásico del pensamiento mágico: la forma. Desde hace siglos asociamos ciertos alimentos con el sexo no por lo que hacen, sino por a qué se parecen. Las ostras recuerdan a genitales femeninos, los espárragos o los plátanos a los masculinos, y a partir de ahí el cerebro completa la historia.

Es la vieja doctrina de "de lo que se come se cría": la creencia de que la naturaleza marca para qué sirve cada cosa. Ciencia, ninguna; simbolismo, todo.

Algo parecido ocurre con especias como la canela o el jengibre, a los que se les atribuyen propiedades afrodisíacas simplemente porque son calientes, aromáticos o producen una sensación de activación. En realidad, más allá de hacer una comida más agradable, no hay pruebas de que influyan en el deseo sexual. Nos excita la narrativa, no el alimento.

Cena romántica
Cena romántica | Freepik

¿Por qué se dice que hay alimentos afrodisíacos?

Porque no es bioquímica, es contexto. Muchos de estos alimentos están ligados a momentos especiales, celebraciones, luz tenue, copas de vino y tiempo compartido. El cerebro (el principal órgano sexual) responde a la expectativa, al ambiente y a la conexión emocional, no al zinc de una ostra. No es el menú. Es todo lo que lo rodea. Y sí, no te preocupes por planificarlo, sirve igual.

No es lo que comes, es a quién te quieres comer

Aquí va la verdad incómoda: si no hay deseo, no lo va a arreglar el plato. Puedes preparar la cena más afrodisíaca del mundo que, si hay estrés, cansancio, conflictos o cero ganas, no pasa nada. El deseo sexual depende mucho más del descanso, la salud mental, la autoestima y la relación con la otra persona que de cualquier nutriente concreto.

Dormir mal, estar agotados o vivir con prisas apaga la libido (sin tilde y con b) con mucha más eficacia que cualquier alimento pueda encenderla.

El mito peligroso: los afrodisíacos en pastillas

Aquí el tema deja de ser anecdótico y se convierte en un riesgo real.

Bajo etiquetas como natural, herbal o tradicional se venden productos supuestamente afrodisíacos que no son alimentos ni suplementos seguros. Numerosos análisis oficiales han detectado en ellos fármacos no declarados, como sildenafil y derivados, en dosis variables e impredecibles.

Esto implica riesgo cardiovascular, interacciones medicamentosas y ausencia total de control sanitario. Que algo sea natural no lo hace seguro. El veneno también puede serlo.

Mujer tomando un medicamento
Mujer tomando un medicamento | Freepik

La alimentación no sube la libido: busca otros caminos

La ciencia es bastante menos glamurosa, pero más eficaz. La comida puede acompañar, crear ambiente, ser un ritual compartido. Pero no es el motor del deseo.

Este San Valentín, menos mitos y más realidad: no es lo que comes, es con quién te lo comes… y si te apetece comértelo.

Y eso no necesita receta (y si la necesita, no pasa nada, pero sin hacernos trampas). Te recomiendo el libro: "Por qué (no) deseo" de la psicóloga y sexóloga Laura Morán. En realidad, te recomiendo a toda ella. Y de paso, unos consejos más:

  • Dormir bien
  • Reducir el estrés
  • Cuidar la relación
  • Sentirse deseado y cómodo
  • Comunicación sin presión
  • Ve a un profesional del tema, hay excelentes sexólogos.
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