RELACIONES QUE INSPIRAN
San Valentín: los secretos de parejas mayores con más de 60 años de matrimonio
Parejas que celebran seis décadas de relación en diferentes residencias comparten sus claves para una historia de amor duradera, según testimonios recogidos por emeis España.

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Cada San Valentín se repiten los mismos gestos entre los enamorados: flores, cenas, mensajes románticos. Pero más allá de los detalles de un día, hay algo mucho más interesante: cómo se construye un amor que dura 50 o 60 años.
En varias residencias Bouco, centros para personas mayores del grupo emeis España, viven matrimonios que superan las seis décadas juntos. Sus historias, recogidas por la compañía, no hablan de relaciones perfectas —porque ninguna lo es—, sino de compromiso, respeto y paciencia. Y escucharlos es casi como asistir a una clase magistral sobre qué significa realmente querer a alguien.
El amor no se trata solo de pasión, intensidad o fuegos artificiales. Es algo más silencioso y consciente, es elegir a la misma persona incluso en los días normales, los días difíciles y los días en los que no todo brilla tanto. Y eso es exactamente lo que reflejan sus palabras.

"No os acostéis enfadados"
Maite y Pepe, residentes en Bouco El Limonar (Málaga), llevan 56 años casados. Su receta para un buen amor es tan sencilla como contundente: no intentar cambiar al otro, respetar los espacios individuales y no irse a dormir sin haber resuelto una discusión.
Ella, que fue maestra, recuerda las "mariposas en el estómago" que sentía cuando lo veía de joven. Hoy, con décadas compartidas, insiste en algo que parece pequeño, pero no lo es: si el amor se rompe, hay que intentar "pegar los trozos".

Esta reflexión es con lo más importante que nos tenemos que quedar: luchar por el otro sin tirar todo por la borda a la primera grieta. En una época en la que estamos acostumbrados a reemplazar o abandonar en lugar de reparar, su mensaje suena casi revolucionario.
La importancia de los pequeños detalles
Francisco y Pilar, de la residencia Bouco Puerto Banús, suman 62 años de matrimonio. Se conocieron siendo profesores y, desde el primer momento, él fue detallista: flores, chocolates, esperarla a la salida del colegio para pasear juntos.
A los jóvenes les recomiendan constancia, compromiso y estar "en lo bueno y en lo malo". Y escuchándolos, uno entiende que los grandes amores no se sostienen solo en grandes gestos, sino en la repetición de pequeños cuidados diarios. Porque quizá el secreto no sea sorprender mucho, sino no dejar de hacerlo nunca.

El respeto como base
En Bouco Torrelodones (Madrid), Josefa y Víctor, de 91 y 92 años, coinciden en que el respeto es el pilar esencial. Se conocieron trabajando en una fábrica y comenzaron su noviazgo siguiendo las costumbres de otra época, donde el compromiso se tomaba con solemnidad.
Para ellos, si falta el respeto o el amor, no tiene sentido continuar. Pero cuando ambos existen, la relación se convierte en un proyecto compartido que atraviesa décadas.
Y en este mensaje hay algo clave: el respeto no es solo no discutir. Es admirar al otro, dejarle espacio, reconocer su individualidad. Algo que, paradójicamente, hace que la pareja sea más fuerte.

Cartas, distancia y paciencia
No todas las historias fueron sencillas. Inés y Germán, residentes en Bouco Punta Galea, vivieron una etapa separados por trabajo y mantuvieron su relación a base de cartas. Lo mismo ocurrió con Begoña y Víctor, que también comenzaron su historia a distancia.
Ambas parejas coinciden en una palabra que se repite en casi todos los testimonios recogidos por emeis España: la paciencia.

Y quizá esa sea la palabra que más se echa en falta en las relaciones actuales. Paciencia para entender, para esperar, para no reaccionar impulsivamente, para recordar por qué empezaste. Porque un gran amor requiere de esfuerzo, constancia y unas bases inquebrantables de comunicación y comprensión.
Amar es decidir
Si algo une a todas estas parejas es la idea clara de que el amor no es solo un sentimiento, es una decisión diaria. Decidir quedarse, dialogar, perdonar, acompañar. Porque todo esto requiere menos esfuerzo cuando el amor es fuerte y las ganas de luchar por construir una relación mejor siempre se anteponen a cualquier adversidad.
Escuchar a quienes llevan más de 60 años juntos cambia la perspectiva. Nos recuerdan que el amor duradero no es el que nunca tiene problemas, sino el que aprende a atravesarlos.

Este San Valentín, más allá de los regalos, quizá el mejor homenaje al amor sea entender que no se trata de encontrar algo perfecto, sino de construir algo que merezca la pena cuidar. Ese amor que cada día nos llene, un poco más, de la alegría que significa compartir la vida con alguien a quién siempre elegimos.
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