GESTIÓN DE EMOCIONES

Cómo evitar que tu hijo muerda y pegue patadas

Enseña a tu hijo a gestionar sus emociones para que no caiga en la ira y descubre cómo actuar antes, durante y después de una agresión.

Niño adelantando una pierna con el puño en alto.

Niño adelantando una pierna con el puño en alto. iStock

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Es muy habitual que cuando un niño pequeño se sienta frustrado, incomprendido o enfadado, se deje llevar por sus sentimientos y entre en una rabieta que no sabemos exactamente cómo gestionar.

Es más común todavía que a los más pequeños les falten herramientas para no caer en episodios de ira y respondan de forma física repartiendo patadas y mordiscos a quienes tienen a su alrededor.

En NovaMás hemos hablado con Mª Ángeles Sánchez, psicóloga infantil y directora de Crecer, Gabinete de Psicología Infantil para que nos explique qué debemos hacer para evitar que tu hijo o hija reaccione de forma violenta pateando y mordiendo a las personas que se cruzan en su camino.

La observación: la mejor arma preventiva

Si estamos acostumbrados a observar reacciones violentas en nuestros hijos, tenemos que ponernos como deberes identificar la causa del problema.

Según Mª Ángeles Sánchez, psicóloga infantil, debemos "observar en qué momento muerde o pega más, a qué horas, en qué actividades -si son en grupo o individuales- si muerde o pega al que está más cerca o busca a una víctima en concreto o si lo hace para conseguir algo, para defenderse o como modo habitual de interaccionar".

La especialista también recomienda "reconocer los signos que indican que está a punto de morder o pegar y evitar, en lo posible, estas situaciones, ofreciéndole alternativas o enseñándole a actuar de otra manera".

Cómo actuar cuando el ataque ya ha ocurrido

Si el niño ya ha tenido el despertar de violencia, debemos dejarle claro que es una línea roja que no puede traspasar, según Sánchez "debemos orientar su comportamiento de forma inmediata y firme, sentando la regla que está prohibido morder o pegar". Debe entender que morder o pegar no es un juego, que duele de verdad.

La psicóloga infantil también recomienda "centrar toda la atención en la víctima" para enseñarle que esta conducta no le da buenos resultados -no se le presta atención, no consigue lo que quiere-.

Qué hacer después del incidente

Según Mª Ángeles Sánchez lo más aconsejable es llevarse al pequeño a un lugar apartado para que se tranquilice y se le pase el enfado. Para ello sugiere "sujetarlo firmemente por la espalda", porque esta postura ayuda a hablarle tranquilamente para transmitirle calma y evitar el peligro de recibir un bocado o una patada.

Una vez que hemos conseguido transmitirle paz, no es demasiado efectivo bombardear al niño con preguntas del estilo "¿Por qué le has mordido?" o "¿Qué te ha hecho para que le pegues?", si no que Sánchez recomienda posponer la conversación sobre su conducta y avisarle que más tarde hablaréis de ella.

La clave: establecer consecuencias

Para que un niño aprenda sobre sus actos, es indispensable que entienda que cada comportamiento inadecuado conllevará una consecuencia negativa para él -como separarlo del grupo o privarle de algo-.

Es fundamental también que entienda qué es el perdón. Para ello lo mejor es reunir al agresor y a la víctima para ayudarles a verbalizar la situación y hacerles ver que hay otras formas de reaccionar.

Valorar los comportamientos positivos

La psicóloga infantil recuerda que "es esencial reforzar el buen comportamiento del niño siempre que ante una situación de conflicto reaccione sin morder o pegar" para que sea consciente de su buen comportamiento.

Además, hay que tener en cuenta que no es nada saludable identificar a los pequeños con etiquetas negativas como ‘el mordedor’ o ‘el pegón’, pues los niños verán reforzadas sus actitudes y actuarán siempre como los mayores esperan que lo haga. Mejor hablar del tema cuando ellos no estén presentes.

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