CERCA DE LA FAMILIA
Casa Pepa, la nueva adquisición rural de Violeta Mangriñán: "De cuento de hadas"
Violeta Mangriñán ha dado un paso clave en su vida personal al comprar una casa en Aín, el pueblo donde veraneaba de pequeña. Un proyecto cargado de emoción, raíces y futuro que une familia, homenaje y una nueva etapa lejos del ruido de la ciudad.

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El éxito profesional y la plenitud personal no siempre llegan al mismo tiempo, pero cuando lo hacen, todo encaja. En un momento histórico marcado por la importancia de las redes sociales, la estabilidad económica y la familia, hay decisiones que se viven con una emoción distinta.
Y es que muchas veces no tienen que ver con cifras ni con contratos, sino con raíces, recuerdos y futuro. Estamos hablando de una gran noticia que ha compartido la influencer Violeta Mangriñán con su comunidad de Instagram: se ha comprado una casa en su pueblo.
En este artículo te contamos todos los detalles de la decisión de Violeta, además de todo lo que sabemos sobre la casa según lo que la creadora de contenido ha enseñado en su perfil de redes sociales.
La familia siempre en el centro
Pese al gran éxito de Violeta, hay algo que nunca ha dejado en segundo plano es su vida personal. Junto a su pareja, Fabio Colloricchio, y sus dos hijas, ha construido un núcleo familiar sólido y muy presente en su día a día.
Y precisamente desde ese lugar emocional nace su último gran paso: la compra de una casa en Aín, el pueblo que forma parte de su historia familiar. De hecho, allí vive su madre y allí residía también su abuela, fallecida en noviembre de 2024.
Aín no es solo un destino bonito, es el escenario de sus veranos, encuentros y recuerdos de cuando era pequeña, un lugar que ahora quiere transformar en futuro hogar para sus dos hijas.

Conectando con las raíces
Aín es un pequeño municipio de la provincia de Castellón con poco más de 130 habitantes y situado en pleno Parque Natural de la Sierra de Espadán. Es uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo: calles empedradas, fachadas blancas, macetas de colores y una tranquilidad que hoy es un lujo.
Para ella, es el rincón donde su familia materna ha pasado los veranos "de toda la vida", según ella misma ha explicado. Por eso, tras siete años esperando encontrar la casa adecuada, la emoción fue total cuando por fin apareció la Casa Pepa.

Un homenaje a su abuela
La vivienda ya lleva un nombre cargado de simbolismo: Casa Pepa, en honor a su iaia. Así lo ha explicado ella misma en sus redes sociales, donde compartió la noticia con sus seguidores.
"La espera ha valido la pena, y creo que mi iaia ha tenido mucho que ver, por eso el nombre, en su honor, porque se muy bien la ilusión que le hacía ver a todos sus nietos y bisnietos pasar las vacaciones allí todos juntos, y así será", relata en Instagram.
Ese deseo de su abuela Pepa ahora empieza a hacerse realidad. La casa será el punto de encuentro, el lugar donde crear nuevos recuerdos y donde sus hijas crecerán conectadas con su historia.
Para rematar el homenaje a su querida abuela, la decisión también estuvo guiada por pequeños guiños personales. Y es que en la entrada aparece el número tres y el color verde, dos elementos que para ella tienen un significado especial. Para alguien que no confía mucho en las señales, fue una señal más de que esa casa tenía que ser suya.

Una gran reforma
La casa necesita una reforma integral, así lo ha expresado Violeta: "Se viene un antes y después heavy, porque la casa es súper antigua pero con muchas posibilidades, y pienso dejarla de cuento".
Lejos de querer borrar los rasgos más rústicos, su intención es modernizar la vivienda sin perder la esencia del pueblo. Entre los detalles que ha mostrado hay elementos muy antiguos, como una rueda donde antiguamente se ataba al burro.

El plan de la influencer valenciana es claro, y es que quiere abrir espacios y redistribuirlos, ganar luz con ventanales y transformar la casa con una estética cuidada, pero respetando su identidad.
Además, más allá de lo emocional, esta compra supone ampliar su patrimonio y reforzar su perfil como mujer inteligente e inversora. No se trata solo de una casa para desconectar, sino de una apuesta a largo plazo por un estilo de vida más conectado con lo natural, lo familiar y lo esencial.

Un pueblo con historia
La influencer, que lleva guardando el secreto desde septiembre de 2025, ha publicado abiertamente que la casa se encuentra en Aín, un pueblo que no solo enamora por su estética.
Su castillo, el antiguo lavadero, el molino tradicional y la iglesia del siglo XVIII forman parte de un patrimonio que convive con la naturaleza. Está rodeado de montañas, huertos y senderos, ideal para el senderismo y la vida al aire libre.

Violeta ha demostrado que el verdadero lujo no siempre está en lo nuevo, sino en volver a lo de siempre, a su pueblo, a sus raíces, a ese lugar donde se recarga el corazón.
Es ahora cuando, la creadora de contenido y empresaria, vive uno de los capítulos más dulces de su trayectoria. Con una comunidad que supera los dos millones de seguidores en Instagram y una familia preciosa que la quiere a más no poder.
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