ALIMENTO DE OTOÑO

¿Realmente son saludables las castañas?

Las castañas son consideradas un fruto seco, pero guardan pocas similitudes con las almendras, los pistachos o las nueces.

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Con la llegada del otoño, van apareciendo en las calles puestos donde se asan y venden castañas calientes envueltas en cucuruchos de papel, que resultan reconfortantes, especialmente cuando el frío se va abriendo paso. Pero… ¿las castañas son un tentempié saludable?

Aunque las castañas se suelen clasificar como fruto seco, nutricionalmente hablando no tienen nada que ver con este grupo de alimentos. Esto no quiere decir que sean mejores o peores que los frutos secos, sino que son completamente diferentes en su composición.

Las castañas son diferentes al resto de frutos secos

Mientras que los frutos secos prácticamente no contienen agua en su composición, la mitad del peso de las castañas es agua.

Otra diferencia es que si los frutos secos son un alimento rico en grasas de buen perfil nutricional, las castañas son bajas en grasas. Estos dos factores unidos son los que explican que el valor energético de las castañas sea muy inferior al de los frutos secos, no siendo este un motivo para evitar el consumo de frutos secos como ya expliqué en este artículo.

Así, seis castañas tienen el mismo aporte energético que una manzana.

Por otro lado, el segundo nutriente contenido en mayor cantidad en los frutos secos son las proteínas, y sin embargo, las castañas son bajas en este nutriente.

Al contrario que los frutos secos, el principal aporte energético de las castañas proviene del almidón. Esta característica nutricional es la que asemeja a las castañas en composición a los cereales y derivados, tubérculos y pseudocereales, mucho más que al de los frutos secos.

Así, comer cinco o seis castañas sería similar en composición a comer, por ejemplo, una patata.

Similitudes entre las castañas y los frutos secos

Prácticamente en lo único que comparten composición las castañas con los otros frutos secos es en su riqueza en fibra, que es similar, rondando los 7 g por cada 100 gramos, lo que le aporta un gran poder saciante, entre otros beneficios, y en su riqueza en potasio, superior al contenido de los plátanos.

¿Por qué a algunas personas le sientan mal las castañas?

La rafinosa y la estaquiosa son dos oligosacáridos contenidos en las castañas que también están presentes en las legumbres.

Este tipo de carbohidratos no se metabolizan el estómago ni en el intestino delgado, por lo que acaban en el llegando al intestino grueso, donde son fermentados por parte de las bacterias del colon, produciendo gases. Este proceso es el que explica que cuando se consumen en grandes cantidades algunas personas presenten molestias digestivas.

¿Las castañas se pueden comer crudas?

Se pueden comer crudas, pero no es una buena idea hacerlo, ya que contienen en su composición taninos, que durante los procesos de cocinado disminuyen, pero que hace que resulten mucho más indigestas cuando se consumen sin haber sido sometidas a ningún proceso térmico.

Las castañas son una opción saludable

Las castañas no solo se pueden consumir cuando se tiene hambre entre horas, sino que también puede ser un ingrediente que forme parte de un plato, pudiéndose cocinar asadas, cocidas, en puré o crema…

Debido a que se parecen a los cereales, pseudocereales y tubérculos, tiene sentido que en el plato de Harvard se incluyan con este grupo de alimentos, suponiendo aproximadamente una cuarta parte del plato, añadiendo más proporción de verduras y un alimento rico en proteínas.

Por ejemplo, verduras al horno con pollo al horno y castañas asadas.

Así que, en personas sanas, no hay motivos nutricionales que justifiquen evitar consumir este saludable fruto seco de temporada, y se convierten en una opción más para diversificar nuestra dieta durante el otoño.

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