TRUCOS DE EXPERTOS
¿Esponja o brocha? Cómo aplicar la base de maquillaje según tu tipo de piel
La elección entre brocha o esponja cambia por completo el acabado de tu maquillaje. Los expertos de You Are The Princess explican cuál elegir según tu tipo de piel y el acabado que buscas.

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A la hora de aplicar la base de maquillaje, no solo importa la fórmula que eliges. También —y mucho— la herramienta con la que la trabajas. ¿Buscas un acabado natural y luminoso o prefieres una cobertura más uniforme y pulida? La respuesta puede estar en algo tan sencillo como elegir entre brocha o esponja.
Raquel Linde, experta en maquillaje y Marketing Manager de You Are The Princess, lo tiene claro: "Aplicar la base de maquillaje con brocha o con esponja es una decisión que cambia por completo el acabado del rostro. Cada herramienta tiene su propio lenguaje y saber elegirla marca la diferencia entre un maquillaje correcto y uno realmente favorecedor".
Brocha: cobertura, precisión y acabado profesional
Si tu objetivo es conseguir un resultado más perfeccionado, la brocha puede convertirse en tu mejor aliada. "La brocha es perfecta cuando buscamos un acabado más pulido, uniforme y profesional. Permite trabajar mejor la cobertura, difuminar el producto de forma controlada y optimizar la cantidad de base", explica Linde.
Es especialmente recomendable para bases fluidas, satinadas o de mayor cobertura, ya que permite modular el producto sin sobrecargar la piel.

¿Qué tipo de brocha elegir?
- Brocha plana o tipo lengua de gato: deposita más producto y es ideal para trabajar zonas concretas o bases de alta cobertura.
- Brocha kabuki o de corte recto: logra un acabado uniforme e impecable.
- Brocha dúo fibra o de pelo suelto: más versátil, difumina sin sobrecargar y aporta un resultado natural pero perfeccionado.
Esponja: efecto "segunda piel" y acabado luminoso
Si lo que buscas es frescura, naturalidad y ese acabado jugoso que parece que no llevas maquillaje, la esponja es la opción estrella. "Al aplicarla ligeramente humedecida, la base se funde con la piel, dejando ese efecto segunda piel tan deseado", asegura la experta.
La clave está en aplicarla a pequeños toques, presionando suavemente para integrar el producto sin arrastrarlo.

Tipos de esponja y para qué sirven
- En forma de gota: la más completa. La parte redondeada trabaja el rostro y la punta llega a zonas más pequeñas como la ojera o las aletas de la nariz.
- Esponjas planas: ideales para presionar el producto y fijarlo mejor, perfectas para acabados glow.
- Microesponjas: ayudan a integrar la base sin mover el maquillaje previo, muy recomendables para pieles maduras o deshidratadas.
Qué elegir según tu tipo de piel
Más allá del acabado, el tipo de piel también influye en la decisión.
- Piel grasa o con imperfecciones: la brocha permite controlar mejor la cobertura y trabajar zonas concretas.
- Piel seca, madura o con textura: la esponja humedecida ayuda a evitar marcas y aporta frescura.
- Para un acabado profesional: combina ambas, aplicar primero la base con brocha y terminar de fundir con esponja.

El truco híbrido para un resultado profesional
Si hay un consejo que repite Raquel Linde es el método híbrido: aplicar primero la base con brocha y terminar de fundir con esponja.
"La brocha deposita y distribuye el producto de forma uniforme, y la esponja, ligeramente humedecida, presiona la base contra la piel, eliminando el exceso y fundiéndola. El resultado es una cobertura pulida sin efecto máscara", explica. Además, se recomienda utilizar la esponja como herramienta de corrección en zonas complicadas como la ojera, el contorno de la nariz o el mentón, sin añadir más producto.
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Un truco extra: en lugar de humedecer la esponja con agua, hacerlo con una bruma facial o spray hidratante. Después, presionar el rostro suavemente con pequeños toques ascendentes. "Ese gesto levanta visualmente el rostro y deja la base integrada, ligera y mucho más favorecedora", concluye.
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