CUIDADO DE LA PIEL

Errores que se cometen cuando se es joven y que pasan factura con el paso de los años

Hay hábitos que a los 20 parecen no tener consecuencias: acostarse sin desmaquillarse, tomar el sol sin suficiente protección o intentar secar un granito con cualquier remedio casero. La piel puede tolerarlos durante un tiempo, pero algunos de estos errores favorecen el fotoenvejecimiento, la irritación o la aparición de manchas y marcas.

Mujer cuidándose el rostro

Mujer cuidándose el rostro Magnific

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A los 20 años es fácil pensar que la piel puede con todo. Una noche de fiesta sin pasar por el baño para desmaquillarse, un verano buscando el bronceado o una rutina improvisada para acabar con el acné parecen pequeños detalles que se olvidan rápidamente.

Sin embargo, algunos hábitos mantenidos durante años sí pueden influir en el aspecto y en la salud de la piel. No significa que cada granito o cada noche sin limpiar el rostro vaya a traducirse en una arruga en el futuro, pero sí existen factores, especialmente la exposición acumulada a la radiación ultravioleta, que tienen un papel demostrado en el envejecimiento cutáneo. La American Academy of Dermatology (AAD) considera la protección solar diaria una de las bases para prevenir el envejecimiento prematuro de la piel.

Mujer cuidándose el rostro
Mujer cuidándose el rostro | Magnific

Tomar el sol sin protección porque la piel joven "lo aguanta"

Es probablemente uno de los errores que más puede pasar factura. La exposición a los rayos ultravioleta favorece el fotoenvejecimiento y puede contribuir a la aparición de arrugas, manchas y cambios en la textura de la piel. Además, el daño solar se acumula con el tiempo.

Por eso, la AAD recomienda utilizar un protector solar de amplio espectro con SPF 30 o superior cuando se vaya a estar al aire libre, además de recurrir a otras medidas como buscar la sombra y utilizar ropa que proteja del sol.

Mujer tomando el sol
Mujer tomando el sol | Magnific

La nota de prensa también apunta en esta dirección: utilizar una protección demasiado baja, aplicarla de forma insuficiente o reservarla únicamente para los días de playa son hábitos que pueden favorecer problemas como manchas, pérdida de firmeza y arrugas con el paso del tiempo.

Dormirse maquillada no debería convertirse en una costumbre

Que una noche de cansancio termine con el maquillaje puesto puede ocurrir. El problema está en convertirlo en una rutina.

La AAD incluye entre sus recomendaciones para las pieles grasas y con tendencia al acné retirar siempre el maquillaje antes de dormir. También aconseja limpiar el rostro suavemente y evitar frotarlo, ya que la irritación puede empeorar algunos problemas cutáneos.

Mujer durmiendo con maquillaje
Mujer durmiendo con maquillaje | Magnific

La nota de prensa incide igualmente en este hábito y señala que mantener durante horas maquillaje, sudor, sebo y otros residuos sobre el rostro puede favorecer la obstrucción de los poros y la aparición de imperfecciones.

Intentar "secar" la piel grasa

Durante años se ha extendido la idea de que una piel grasa necesita productos muy astringentes para eliminar el exceso de sebo. Pero limpiar demasiado o utilizar productos agresivos puede irritar la piel.

La AAD recomienda una limpieza suave y advierte de que los productos demasiado fuertes pueden irritar y, en algunas personas, incluso favorecer una mayor producción de grasa. También recuerda que una piel grasa sigue necesitando hidratación.

Mujer hidratándose la piel
Mujer hidratándose la piel | Magnific

Por eso, tener brillos no significa que haya que prescindir automáticamente de la crema hidratante. En pieles con tendencia al acné pueden buscarse productos etiquetados como "oil free" o "no comedogénicos", que tienen menos probabilidades de obstruir los poros.

Exprimir los granos para que desaparezcan antes

Pocas cosas son tan tentadoras como apretar un granito cuando aparece en mitad de la cara. El problema es que manipularlo puede aumentar la inflamación y favorecer que quede una marca o incluso una cicatriz.

La AAD desaconseja hacerlo en casa porque al presionar un brote se puede empujar parte de su contenido hacia capas más profundas de la piel y aumentar la inflamación.

Mujer cuidándose el rostro
Mujer cuidándose el rostro | Magnific

La nota de prensa añade otro clásico: utilizar alcohol o pasta de dientes para intentar secar los granos. Estas soluciones pueden irritar la piel y no tratan las causas del acné.

Descuidar la hidratación porque "todavía eres joven"

La hidratación no es un paso reservado para cuando aparecen las primeras arrugas. Una piel grasa, seca o con tendencia al acné puede necesitarla, aunque el producto adecuado no sea el mismo en todos los casos.

De hecho, la AAD explica que algunos tratamientos habituales contra el acné pueden resecar e irritar la piel y que una hidratante adecuada puede ayudar a tolerarlos mejor. En pieles con tendencia acneica recomienda buscar fórmulas no comedogénicas y sin aceites.

Mujer cuidándose el rostro
Mujer cuidándose el rostro | Magnific

Fumar también se nota en la piel

Hay otro hábito que no siempre se relaciona con la belleza, pero que también tiene consecuencias cutáneas: fumar.

Según la AAD, el tabaco acelera el envejecimiento de la piel y puede favorecer la aparición de arrugas, pérdida de firmeza y un aspecto más apagado.

Por eso, cuidar la piel desde joven no consiste en acumular productos antiedad ni en tener una rutina de diez pasos. Más bien al contrario: una limpieza adaptada a las necesidades de cada piel, hidratación, protección solar y evitar hábitos que la dañen pueden ser una base mucho más útil a largo plazo. La propia AAD subraya que una rutina sencilla y constante puede ser suficiente para construir buenos hábitos de cuidado desde edades tempranas.

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