Aunque hayas comido bien, a veces entre comida y comida sientes el gusanillo que te dice que podrías picar algo. El problema aparece cuando picar algo significa terminar el paquete de galletas o comerte hasta la última patata frita de la bolsa. Después de esto, puede que en la siguiente comida no ingieras nada porque ya estás saciada con todo lo que has comido antes.

Puede que esta escena se haya repetido en más de una ocasión en tu vida y que, después de que pase, te sientas culpable por haber comido tanto y con ansiedad. El hecho de que hagas estas comilonas puede deberse a varios factores, como estar siguiendo una dieta muy restrictiva, que haga que en algún momento de debilidad caigas y arrases con tu despensa. En ese caso, es importante que sigas una dieta personalizada para ti por un dietista o nutricionista, ya que así te asegurarás consumir la cantidad exacta de alimentos que necesitas para lograr tu objetivo.

Otro factor que puede estar ligado a estos atracones por ansiedad es la situación personal. No tener tiempo para una misma, no cuidarse lo suficiente o ser muy autoexigente puede conllevar situaciones de estrés que hagan que tu respuesta se manifieste comiendo. Además, las situaciones de agobio o los problemas con otras personas también pueden agravar nuestro malestar y hacer que nos dejemos llevar por los impulsos a la hora de picar algo entre horas.

Es posible que a lo largo de tu vida hayas sentido este hambre emocional en más de una ocasión. Para controlarlo, es necesario tener fuerza de voluntad y los objetivos claros, si es que estás haciendo una dieta. Si aun así sigue siendo difícil, en este tutorial en vídeo te enseñamos unos trucos para que evites estos atracones por ansiedad y regules más tus comidas.

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