Cuando cocinamos carne, en ocasiones, podemos ver cómo esta desprende un líquido acuoso y semitransparente. Muchas veces, mientras se libera esta agua, nuestro filete parece menguar. Ese apetitoso trozo de carne que íbamos a comer se ha convertido en apenas una lámina carnosa muy seca. Existe la creencia popular de que este hecho se debe a la mala calidad de la carne o al uso de hormonas para hacernos creer que esta tiene un volumen y un peso mayor. Pero esto no es así. En este vídeo te mostramos qué debes hacer para evitar que esa agua prive de jugosidad a tus deliciosos platos.

Al igual que los humanos, la vaca, el cerdo o la gallina también están compuestos, en su mayor parte, por agua. No todas las piezas de carne contienen la misma cantidad. Sin embargo, hemos de ser conscientes de que la presencia de este elemento en nuestros alimentos es totalmente normal. De hecho, cuanto más fresca sea la carne, más cantidad de agua podremos encontrar en ella.

No es de extrañar que durante el camino de vuelta a casa del supermercado o de la carnicería, las viandas suelten un fluido rojo que solemos confundir con sangre. Simplemente se trata del agua mezclada con proteínas de la carne. Por supuesto, otros factores como la temperatura, también pueden influir en la cantidad de líquido que nos encontremos al cocinar.

No obstante, el problema principal derivado de este jugo que se desprende es que la carne no se cocina como es debido. Cuando se produce un exceso del mismo en la sartén, la carne se cuece y no se mantiene tierna. Para evitar que esto ocurra, la manera en la que cocinamos es fundamental. En este vídeo puedes encontrar sencillos trucos para disfrutar de tus comidas con todo el sabor.

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