Cuando nos hacemos una herida o un pequeño corte, acudimos a las tiritas para taparlas mientras se curan. Dependiendo de en qué lugar tengas la herida, así de fácil será poner la tirita: en el brazo es más sencillo colocarla y que se quede pegada que en la mano o en los dedos.

En el momento en el que una persona se hace una herida, es muy importante que se cure la zona para acelerar el proceso de recuperación y curación de la misma. Las tiritas son unas tiras adhesivas con un apósito en el centro que sirven para tapar las heridas. Actualmente, las tiritas se hacen con material permeable para permitir el paso del aire y el vapor de agua. De esta forma, se facilita la transpiración de la piel y la cicatrización de la herida. Sin embargo, también existen tiritas impermeables, especiales para personas que están en contacto con el agua.

Hay diferentes tipos de gravedad respecto a las heridas: leves y graves. Ambas pueden curarse en casa, pero las graves precisarán de más cuidados. En función de la separación de los tejidos de la piel, una herida también puede ser abierta o cerrada. Además, según su grado de suciedad, también pueden clasificarse como sucias o limpias. También existen las heridas calificadas como abrasiones, arañazos, incisas, contusas o punzantes.

Ante cualquier herida, recuerda que es necesario mantener la calma y curar la herida lo antes posible. Eso sí, lo primero que debes hacer será lavarte las manos, para no ensuciar la herida y tener a mano el botiquín. A continuación, lávala con agua y jabón y añádele un antiséptico. Si la herida es muy grave o no sabes cómo atenderla, será mejor acudir a los servicios médicos y que ellos se encarguen.

Sin embargo, si en tu caso te has hecho una pequeña herida en los dedos y no sabes cómo ponerte la tirita para que no se te quite, en este tutorial en vídeo te enseñamos un truco para que esto no te pase más.

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