¿Ejercicio aeróbico o anaeróbico en ayunas? ¿Qué es más saludable? ¿Qué quema más grasa? Las preguntas se acumulan a la hora de volver al gimnasio después de las vacaciones, sobre todo si es nuestra primera vez. Y es que hacer ejercicio en ayunas se ha convertido en una tendencia seguida cada vez por más personas. Una moda que no tiene por qué ser dañina, e incluso puede ser recomendable para según qué propósito, si se ejecuta de la manera adecuada.

Ejercicio aeróbico: sí, pero con prudencia

“Al levantarnos, nuestros niveles de glucógeno y de insulina son bajos. Llevamos entre 8-10 horas sin ingerir alimento y practicar ejercicio hace que el organismo recurra a la única fuente de energía almacenada, la grasa”, explican los profesionales de la Unidad de Nutrición y Obesidad de Clínicas Dorsia. “Sin embargo, alargar el cardio con el estómago vacío puede provocar pérdida muscular, lo cual es sumamente contraproducente”.

Sin embargo, el ejercicio aeróbico en ayunas puede ser buena opción para quemar grasa siempre y cuando lo realicemos correctamente para no obligar al cuerpo a comenzar el ‘catabolismo’. Durante este proceso, nuestro organismo se descompone para obtener energía, y lo hace cuando nuestras reservas de glucógeno ya se han agotado y tiene que recurrir al músculo. Según los expertos, “para que esto no suceda, el ejercicio ha de tener una duración e intensidad adecuadas”.

Desayuno | iStock

Si queremos sumarnos al reto de hacer ejercicio aeróbico en ayunas, lo ideal es no dejar que pase más de una hora desde que nos levantamos hasta desayunar. De esta manera, evitaremos el almacenamiento de grasa a largo plazo y la consecuente degradación del músculo. En cuanto a la duración del entrenamiento, estos profesionales aseguran que “no debe ser superior a 45 minutos, calentamiento y estiramientos aparte, y tampoco conviene demorar demasiado la hora de desayunar una vez terminado”.

Saber qué desayunar después de hacer ejercicio es lo más sencillo. Una vez terminada la sesión de cardio en ayunas, lo mejor es ingerir carbohidratos (tostadas de pan integral, un tazón de avena) y proteína (claras de huevo, jamón). El desayuno de los campeones, que nos lo hemos ganado.

Ejercicio anaeróbico: no con el estómago vacío

Entrenar con peso en ayunas no aporta ningún beneficio. El ejercicio anaeróbico (todo lo que en el gimnasio tiene que ver con las pesas y el estar ‘a corazón parado’) no requerirse oxígeno, su única fuente de energía es el glucógeno, que proviene de los hidratos de carbono. “Incluir trabajos de musculación en nuestra rutina es fundamental, ya que la quema de grasa se produce durante el día, y a la larga su efectividad es mayor que hacer solo cardio, pero para este tipo de ejercicio la ingesta previa de alimentos es fundamental”, aseguran desde Dorsia.

Entonces, ¿dónde está el truco para perder peso?

La clave del éxito está, como ya te habrás imaginado, en hacer ejercicio independientemente del momento del día. Mañana, tarde o noche, da lo mismo. Lo más importante es adquirir el hábito y acompañarlo con una alimentación saludable. El ejercicio, unido a una reeducación alimentaria, es el único camino hacia la pérdida de peso y un estilo de vida sano.

“Una dieta personalizada, adaptada a nuestras necesidades y controlada por un nutricionista, y una buena estrategia a seguir para cumplir nuestro objetivo”, ese es el único secreto. “La ayuda de un psicólogo a veces también es favorable, pues puede contribuir a definir las herramientas para que nuestro tratamiento sea un éxito”, concluyen los profesiones de esta clínica madrileña.