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COSMÉTICOS

Tónico, leche limpiadora, agua micelar… ¿para qué es cada cosa?

Tienes todos en casa pero no te aclaras mucho con su uso. ¿Para qué es cada cosa? ¿Te conviene utilizar uno más que otro?

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Tienes todos en casa pero no te aclaras mucho con su uso. ¿Para qué es cada cosa? ¿Te conviene utilizar uno más que otro? Te lo aclaramos.

Los cosméticos abundan en tu cuarto de baño pero muchos de ellos están en el armarito sin abrir. Y otros, tampoco tienes muy claro para qué fin concreto sirven. Y el tónico es uno de ellos: es ese producto que no falta en casa pero que utilizamos de higos a brevas o directamente, no usamos nunca. Y es un error: “El tónico es el puente entre la limpieza y el tratamiento facial. Es el paso que la mayoría de las mujeres se salta y el que poco les gusta hacer, y la razón es que desconocen su función como efecto potenciador que pueden ver en la piel”, dice la farmacéutica y beauty coach Mónica Rángel. La limpieza, por su parte, la puedes realizar con una leche limpiadora o con un agua micelar.

Según la experta, las funciones principales del tónico son las siguientes:

• Primero, “normalizar los caracteres fisiológicos y funcionales del cutis, es decir, los tónicos formulados a un pH entre 5-6 son capaces de lograr re-equilibrar y devolver a la piel su pH fisiológico (5.5), de la alcalinidad que pudiera ocasionarle el limpiador facial, ejemplo jabones en pastillas o geles o leches. De ahí la importancia que a su vez tiene el seleccionar limpiadores que estén formulados a un pH lo más fisiológico posible, con valor de 5.5, es decir, que no resequen, ni produzcan tirantez”.

• “La otra gran función cosmética del tónico es “preparar” la piel para los tratamientos sucesivos, pero esta función que parece tan banal, es un momento en el cuidado de la piel que destaco mucho en las consultas cosméticas. Porque, para que la ampolla o sérum (normalmente acuosos) se absorban y penetren eficazmente en las capas de la piel, primeramente, la superficie cutánea debe estar desprovista de: restos de células muertas, restos de limpiador facial (tensioactivos u otras sustancias sintéticas no fisiológicas para la piel) y, lo más importante, restos de iones minerales del agua. Sobre todo si son aguas duras.

Agua micelar | iStock

En este sentido, la experta recomienda tónicos de alta calidad, sin alcohol y con alta proporción de “ingredientes botánicos con propiedades calmantes, regeneradores de la barrera epidérmica, descongestivos, hidratantes, notarás desde el primer momento “la piel viva” como cuando estás muy sediento y bebes agua”.

¿Cómo aplicarte el tónico?

“Aplícalo día y noche primero con las palmas de las manos. Extiendes con suavidad sobre el rostro, cuello y escote, luego humedeces el algodón con el mismo tónico y lo extiendes sobre las zonas nombradas con movimientos circulares y ascendentes. Si por falta de tiempo no puedes hacerlo en la mañana, es fundamental que lo realices al menos en la noche”, comenta.

En resumen, el tónico debería aplicarse después de haber utilizado la leche limpiadora o agua micelar y antes de aplicarte tu sérum y crema. Pero, ¿qué es más conveniente utilizar: agua micelar o leche limpiadora? “Una leche respecto al agua micelar, es un tipo de cosmético de limpieza facial muy completo, con beneficios adicionales de tratamiento cutáneo, y por ello con más beneficios para cualquier tipo piel (incluso la más sensible). De forma general, en su formulación suelen llevar 1-3 tensiactivos o sustancias que arrastran la suciedad y además activos hidratantes (como ácido Hialurónico) nutritivos (como aceites vegetales o manteca de karite) y regeneradores de la barrera epidémica (como probióticos)”, finaliza la experta.

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