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GUÍA DE ERRORES

Propósitos de belleza para 2021: deja de cometer estos 10 errores que arruinan la piel

Desde no secarse la cara con la toalla del lavabo hasta cambiar más a menudo la funda de la almohada, estos son algunos de los gestos cotidianos que más estropean la piel.

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No hay más que ver la cantidad de gérmenes que puede llegar a tener un teléfono móvil, para recordarnos que estamos rodeados de objetos hasta arriba de bacterias que no paramos de acercarnos a la cara sin apenas darnos cuenta. Eso sin pensar en nuestras propias manos, ahora más limpias que nunca (en principio) gracias al uso generalizado de los geles hidroalcohólicos.

La mayoría de las veces los gérmenes somos nosotros quienes, sin querer, trasladamos los gérmenes a las mejillas, la barbilla o las sienes de una manera o de otra, arruinando nuestra piel. Gestos rutinarios que, en muchas ocasiones, son responsables de imperfecciones, rojeces, arrugas y otras irritaciones de la dermis. Estos son algunos. Toma nota para evitarlos en 2021.

1. Tocarte la cara con las manos ‘sucias’

Las manos son el primer foco de gérmenes y bacterias. Así que, aunque la pandemia nos ha obligado a ser más cuidadosos con la higiene de manos y las mascarillas nos impiden tocarnos la nariz, la boca y otras parte del rostro (como el mentón, las sienes y la frente) donde suelen aparecer más imperfecciones, debemos evitar tocarnos la cara ya que las manos es la parte del cuerpo en la que todas las infecciones anidan.

2. Llevar el pelo suelto

El cabello suelto es uno de los transportes favoritos de los microbios. Y además, llevar la melena al viento hace que acabemos tocándonos la cara más de lo necesario aunque sólo sea para quitarnos de los ojos o de la frente ese mechón rebelde. Te guste o no, el mejor peinado para mantener un rostro a prueba de bacterias es una cola de caballo o un moño.

3. Secarte la cara con la toalla de manos

Si la primera fuente de bacterias son las manos, la segunda son las toallas. Después de lavarte la cara nunca deberías secarte con una toalla, y menos con la toalla del lavabo, y menos aún si la compartes con tu pareja o con tu hermana. Sentido común.

Pero es que además, aunque esté limpia y sólo la uses para cara, frotar la toalla sobre el rostro irrita la epidermis. Motivo de peso para elegir la técnica de secado al aire o los tissues de usar y tirar. Te llevará un minuto más, pero ganarás salud y ahorrarás dinero en cremas anti-imperfecciones.

Limpieza de brochas | iStock

4. Desmaquillarte con toallitas

Al hilo de lo anterior, las toallitas desmaquillantes son las mejores amigas de la piel. Son muy cómodas pero solo se deben utilizar en casos extremos, para eliminar los restos más gruesos de maquillaje), y en cualquier caso nunca como único paso desmaquillante .

Al igual que con la toalla, frotar vigorosamente la piel con la toallita (a veces es inevitable para quitar el maquillaje resistente al agua) irrita la epidermis y a la larga provoca flacidez de la piel. Si lo piensas bien, lavarse en profundidad la cara sin la ayuda de agua suena un poco ingenuo.

Si no puedes renunciar a un uso sistemático de la toallita desmaquillante, al menos trata de meterla en una rutina más amplia de limpieza que incluya también la fase de enjuague. Sólo de esta manera acabarás de verdad con las bacterias responsables de los puntos negros.

5. No lavar tus pinceles y brochas de maquillaje

Los gérmenes no sólo se acumulan en las toallas y en las yemas de los dedos. Las cerdas de los pinceles y brochas de maquillaje pueden convertirse en caldo de cultivo si no se limpian a menudo. Este año, pon un poco más de cuidado en lavar todas las herramientas de tu neceser semanalmente con agua y jabón, preferiblemente Marsella.

6. No usar tónico

Después de usar la toallita desmaquilladora de manera salvaje y sin enjuagar, el otro gran error que cometemos más a menudo en nuestra rutina de belleza nocturna es saltarnos el tónico.

El tónico no es sólo un líquido refrescante y reconstituyente, sino que se utiliza para eliminar las impurezas atrapadas en los poros, sobre todo los residuos de la leche desmaquillante. El tónico es tan esencial como el agua de lavado.

7. No desinfectar el teléfono

Seguro que ya lo sabes, pero no está de más recordarlo. En la pantalla del teléfono móvil (en la de cada dispositivo electrónico, en realidad) se deposita una pátina de suciedad que sin darnos cuenta nos llevamos en la yema de los dedos.

Por eso es tan importante limpiar a diario las pantallas para no permitir que estos gérmenes se transfieran a nuestro rostro al tocarnos la cara o, peor aún, al acercarnos el móvil a la mejilla para hablar.

8. Ponerte las gafas sin lavarlas

Ya sean de ver o de sol, si usas gafas todos los días deberías lavar las lentes y las monturas también a diario. Al igual que el smartphone que llevamos pegado al oído y a la mejilla, las gafas también son portadoras de gérmenes y bacterias, por lo que no lavarlas con regularidad es uno de los principales errores que dañan la piel.

9. No cambiar la funda de la almohada con frecuencia

Te has desmaquillado en profundidad, te has puesto el tónico, tienes las manos limpias, has dejado las brochas en agua y jabón, incluso has limpiado tu móvil y las gafas, y piensas que por fin estás a salvo de los malditos gérmenes y te vas a dormir tranquilamente. Pero no. Te queda la funda de la almohada, otro lugar favorito para las bacterias.

Si no quieres acostarte todas las noches con tu enemigo, asegúrate de cambiar al menos una vez por semana si no toda la ropa de cama, la funda de la almohada. De esta manera cuidarás tu piel y le darás las buenas noches a los puntos negros.

10. Dejar caer la espuma del champú sobre la cara

Cuando disfrutamos de una ducha relajante algunas cosas nos dejan de importar. Sin embargo, los riesgos para la piel están detrás de cada esquina y no hay que bajar la guardia ni debajo del agua caliente.

Sea cual sea el champú que esté utilizando, incluso el más delicado y natural, es mejor que no dejes caer gotas sobre la cara. Los agentes y sustancias espumantes que contienen este tipo de productos pueden irritar y secar la piel.

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