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Cómo cuidar el pecho para evitar las estrías y la flacidez

Antes de entrar en materia sobre cómo cuidar, hidratar y fortalecer los pechos para que estos mantengan en la medida de lo posible su turgencia, lo primero que debemos tener claro es que, con el tiempo, los pechos se caen.

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Es un proceso normal y natural que afecta en mayor o menor medida a todas las mujeres con el paso de los años, puesto que los ligamentos que sujetan los pechos van cediendo, la fuerza de la gravedad hace su papel y otros factores, como los cambios bruscos de peso, los embarazos o las lactancias, también afectan al busto. No obstante, existen una serie de gestos que nos pueden ayudar no solo a mantener, sino también a mejorar el aspecto y consistencia de nuestros pechos y a que en poco tiempo estén más firmes y turgentes.

Evita los cambios bruscos de peso

La mejor manera de perder peso es hacerlo poco a poco, siempre llevando una dieta mediterránea ligera y saludable rica en frutas, verduras y hortalizas. Es la mejor forma no solo de afianzar los kilos perdidos y evitar el efecto rebote, sino también de evitar los cambios bruscos de peso que pueden ocasionar flacidez y estrías. De hecho, es importante tener en cuenta que cuando hacemos este tipo de dietas estamos perdiendo, sobre todo, masa muscular, cosa que debemos evitar no solo por estética, sino también por salud, puesto que la sarcopenia (masa muscular débil) es un indicador fundamental de salud que no se debe perder de vista.

Usa el sujetador adecuado

Sin importar como sean tus pechos, es fundamental que inviertas en buenos sujetadores. Para ello, debes fijarte tanto en la talla de espalda (numérica) como en la copa (A, B, C…). No te rindas, puesto que muchos establecimientos tienen copas que van de la B a la D y suele costar encontrar tanto copas más grandes como más pequeñas. Lo mejor que puedes hacer es buscar un establecimiento especializado o una marca que te vaya bien y ser muy rigurosa escogiendo sujetadores que se ajusten perfectamente tanto al tamaño de tu espalda como al de la copa. Asegúrate, además, de escoger buenos sujetadores deportivos para cuando hagas deporte y, sobre todo, de renovarlos frecuentemente, desechándolos enseguida cuando los tirantes empiecen a darse y las copas pierdan su firmeza. Es importante que vayas cómoda con ellos y que los sientas como una segunda piel.

Fortalece la musculatura

Para tener un pecho firme es importante tener una musculatura fuerte. Realiza ejercicios específicos, a poder ser bajo la supervisión de un entrenador que te ayude a sacar el mejor partido al entrenamiento, desde pesas a flexiones o planchas… Existen muchos tipos de rutinas específicas que puedes hacer sin problemas en casa, y si eres constante verás cómo enseguida notas los resultados.

Cuida la piel del escote

Dormir de lado o boca abajo suele favorecer la aparición de arrugas en el escote, una parte del cuerpo que hay que mantener siempre hidratada y nutrida para que mantenga su buen aspecto. Es fundamental también tener mucho cuidado con el sol, ya que la piel del escote es muy delicada y un exceso de sol la estropea más de lo que pensamos. Es importante, pues, que seas muy rigurosa a la hora de aplicarte protector solar, también en tu día a día cuando no vayas a la playa, pues los rayos indirectos del sol también afectan al escote.

Hidratando la piel | iStock

¡Ojo con las posturas!

Cruzar los brazos e ir encorvada también puede afectar al aspecto y tersura de los senos. Es fundamental intentar mantenernos erguidas en todo momento, y si además llevamos el sujetador adecuado nuestros pechos ganarán firmeza.

Un chorro de agua fría

Acostúmbrate a acabar la ducha diaria, tanto en invierno como en verano, con un chorro de agua fría, cuanto más fría mejor. Este simple gesto activará la circulación, mejorará la retención de líquidos y el aspecto de la grasa localizada en todo el cuerpo, además de influir notablemente en la firmeza y aspecto de nuestro pecho y escote.

Hidrátate correctamente

Para que la piel tenga un buen aspecto y no se agriete y deshidrate es conveniente beber abundante líquido a lo largo del día, tanto en forma de agua como de infusiones, además de aprovechar la cantidad de agua que tienen las frutas de verano. El agua es vital para mantener una buena salud, pues interviene en numerosas funciones del organismo, y además mejora el aspecto de la piel y cabello.

Tratamientos sin cirugía

Más allá de la cirugía, existen tratamientos muy avanzados para mejorar el aspecto de los pechos con resultados notables. Las inyecciones de ácido hialurónico son uno de ellos. El tratamiento dura entre 4 y 6 meses, puede aumentar hasta media talla de sujetador y suele estar indicado para aquellas mujeres que tienen problemas con el tamaño de sus senos, puesto que apenas si influye en su caída y su tersura. La radiofrecuencia, por su parte, mejora la flacidez hasta en un 60%, pero no aumenta el volumen, mientras que la implantación de hilos tensores tiene un efecto push-up inmediato que dura entre uno y dos años, no es agresiva y tiene un precio que puede rondar los 1.000 €.

Con cirugía

Hay quien quiere huir de los implantes pero está dispuesta a pasar por una cirugía sencilla, como es el caso del lipofilling. Se trata de uno de los tratamientos más populares del mercado, consistente en remodelar el cuerpo con la propia grasa de la paciente (por tanto, solo se puede realizar en aquellas mujeres que tengan grasa sobrante, generalmente en el abdomen, las caderas o la parte interna de los muslos). Las ventajas son que no deja cicatriz, no provoca rechazo –ya que se usa la propia grasa– y los resultados son muy naturales. El inconveniente es que los cambios son discretos y que el aspecto del pecho puede variar si se producen cambios de peso.

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