Blockchain

Blockchain, un futuro lleno de bloques

Si internet tuviera una hermana pequeña seguramente sería la tecnología blockchain (cadena de bloques en español). Como hermanos, ambos comparten la misma sangre digital, ambos siguen madurando y, aunque internet ya está hecho todo un hombre, es su hermana pequeña la que nos sorprende por lo espabilada que está y lo mucho que va creciendo.

Blockchain

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La metáfora de los hermanos tiene mayor eficacia si además observamos que son de distinto género, es decir, en esencia diferentes.

Internet lo conocemos como el internet de la información, el medio donde se publican, se comparten, se distribuyen datos e información. Todos conocemos perfectamente la posibilidades que nos ofrece internet en este sentido.

La tecnología blockchain sería lo mismo pero lo que se distribuye y se intercambia es valor, ya sea tangible o intangible, pero además lo hace sin necesidad de terceros, es decir, sin otra entidad que intermedie, como es el caso de los bancos en los temas financieros o representantes en temas de distribución de mercancías.

El origen de este software es anterior a las criptomonedas, incluido el Bitcoin. Allá por el año 1991 surge con la intención de encontrar una solución computacional para que los documentos digitales no pudiesen ser ni manipulados ni modificados.

La idea es que cuando hacemos una transacción, un movimiento o algún tipo de cambio en un documento, esta modificación queda incluida en un bloque que a su vez contiene la información del bloque anterior y posterior, de ahí el nombre de cadena. Todos y cada uno de los bloques, más los que se creen en el futuro estarán contabilizados en un libro abierto de contabilidad (ledger en inglés). Este libro de contabilidad lo tendrán a su vez todas las personas o entidades que participen en la plataforma de blockchain, y todos ellos, antes de incluir un cambio en el bloque o un nuevo bloque en la cadena, tienen que dar su visto bueno a la modificación, por lo tanto la posibilidad de manipular a posteriori la información contenida en cada bloque es prácticamente imposible.

Existen dos tipos de plataformas blockchain, las públicas y las privadas. La diferencia entre ambas nos la explica Marcos Carrera, ingeniero industrial experto en blockchain y tokenización, además de perito judicial acreditado en esta materia: "Las blockchain públicas, es decir, aquellas a las que cualquier persona puede acceder, necesitan tener unos incentivos económicos, que son las criptomonedas o los famosos tokens, para remunerar a los que ponen los equipos de computación al servicio de la red blockchain, necesarios para crear los bloques. Esta función de crear bloques se denomina minado. En cambio las privadas, la mayoría no tienen incentivos, es una red de información igual que la pública, utilizando un software similar, pero simplemente se indexa la información y es usada por los nodos de esa red. Es típico, por ejemplo, en bancos internacionales, universidades, grandes organismos, etc.".

¿Qué son los tokens?

Cuando hablamos de valor lo primero que se nos viene a la mente son cosas tangibles; una casa, un coche, el dinero etc. Pero si vamos un poco más allá, encontramos un montón de cosas intangibles que en realidad son tanto o más valiosas que aquellas que podemos tocar. Prácticamente todo es susceptible de tener un valor, es decir, las cosas valen lo que las personas quieren que valgan, independientemente de que sean tangibles o no.

Si estuviéramos en un parque de atracciones británico y quisiéramos montarnos en los coches de coche, por ejemplo, tendríamos que comprar primero un token, una ficha en español, una ficha seguramente de plástico cutre y bastante manoseada, pero que en ese momento para nosotros tiene el valor de uso de la atracción.

"Prácticamente todo es susceptible de tener un valor"

La tecnología blockchain nos permite certificar, trazar, autentificar, hacer el seguimiento de todo lo que queramos tokenizar, y así poder intercambiarlo, venderlo o alquilarlo.

"La tokenización es la gran ola que va a suponer una gran disrupción'', puntualiza Marcos Carrera: "Primero supone la captación digital del valor de elementos físicos o no físicos, es decir, sintetizar en un token, el valor de un activo o pasivo.

Por ejemplo, un token puede representar el ingreso de un alquiler de una vivienda. Puede representar el equity(valor) de una empresa o los flujos de caja futuros de un negocio. Pero también puede representar otros valores no tan tangibles, como el talento de un estudiante, la experiencia profesional de un ejecutivo o la reputación de una marca o celebrity. Se podría tokenizar cualquier cosa, pero solo sería interesante tokenizar aquello que para un tercero puede tener valor. Es decir, aquello por lo que otra persona estaría dispuesto a pagar.

Lo interesante, además, es que una vez tokenizado, se puede crear un mercado secundario con liquidez y profundidad suficiente para poder transferir esos tokens por otro tokens o incluso moneda fiat" (los billetes y monedas de siempre).

Parece claro que en el futuro utilizaremos a diario esta tecnología. Para Antonio Requena, socio responsable de Blockchain en PwC: "Uno de los proyectos más ambiciosos es el de la Identidad Digital Soberana, mediante el cual se quiere ofrecer al ciudadano la capacidad de tener el control de sus propios datos personales. También, se están desarrollando varios proyectos relacionados con los registros educativos u otras acreditaciones, de cara a evitar falsificaciones. En línea con la digitalización del sector alimentario, un caso de uso común es aplicar Blockchain para facilitar la trazabilidad de la cadena de suministro de los productos alimentarios. Además, otra aplicabilidad de la tecnología que está empezando a extenderse es la utilización de los smart contracts en la gestión de pólizas de seguros".

"Es común aplicar Blockchain para facilitar la trazabilidad de la cadena de suministro"

Los 'smart contracts' son acuerdos entre las partes que en forma de código informático pueden ejecutar acciones de manera automática. Por ejemplo, dejar de pagar algo automáticamente si no se han cumplido las condiciones pactadas.

Para Marcos Carrera, el cambio más relevante consistirá en: "La eliminación de un tercero que dé fe de las transacciones. Hasta ahora para transferir valor de una persona a otra necesitabas un notario, un registro, un banco. Con blockchain ya no es necesario, dado que el algoritmo matemático y la red descentralizada es quien lo valida. Esto no va a hacer desaparecer a dichas entidades sino a que adapten sus modelos de negocio y cambien su propuesta de valor".

Las ventajas y desventajas son, según Antonio Requena: "Transparencia y trazabilidad de la información, seguridad e inmutabilidad de los registros, así como automatización de procesos de forma desatendida y segura basada en smart contracts. Entre las desventajas, destaca la incertidumbre regulatoria asociada con esta tecnología, lo que genera que muchas empresas no acaben por materializar sus proyectos basados en Blockchain, sobre todo en el sector financiero y el público. Además, en el ámbito de las criptomonedas, para algunas de ellas existe mucha opacidad sobre las transacciones realizadas por los usuarios, lo que dificulta la detección de posibles fraudes y acciones ilícitas".

Sin duda esta tecnología está por descubrir para la mayoría de nosotros. El poder transmitir dinero, registrar un documento o cobrar un recibo sin pasar por un registro o por el banco es algo todavía imposible de llevar a cabo, pero seguramente en un plazo no muy largo de tiempo estará a nuestro alcance, y como no, a través de nuestros inseparables teléfonos móviles. Parece claro que nos espera... un futuro lleno de bloques.