El pasado mes de junio un joven británico se convirtió en una de las últimas víctimas mortales del 'balconing' en Magaluf. Ahora, su novia, Mia Smith, ha querido hacer un llamamiento por medio de Twitter acerca de los peligros de esta actividad.

El problema es que la joven culpa a la altura de los balcones de ser los causantes de la muerte de su pareja, y no al hecho de tan peligrosa azaña.

 

Dice lo siguiente:

"Mi novio perdió la vida el pasado mes tras caer de un balcón en Magaluf, pero Freddie no ha sido el primero, y probablemente no será el último que morira tras caer por un balcón en el extranjero". Esto pasa mucho por todas las partes del mundo, pero parece que la mayoría pasan en España y en islas españolas. En España, la altura legal de las barandillas es de 1,09 metros, lo que supone una media que llama a los accidentes.

La falta de precauciones y camapañas de sensibilización alrededor de la seguridad de los balcones es asombrosa. Si hubiera oído algo sobre la cantidad de accidentes relacionados con el 'balconing', me habría asegurado de que cerrara el balcón con llave y que no se atreviese salir fuera tras beber", añade que "muchos dicen que estos accidentes son a causa de los borrachos tomando decisiones estúpidas como hacer 'balconing', pero en el caso de mi novio, no tomó parte de eso, simplemente salió al balcón y se cayó".

La reacción de la joven ha sido criticada por la comunidad española en Twitter, que no han dudado en recordarle el abuso de alcohol y drogas que viven cada año en ciudades como Magaluf.