Lucas Hernández y Pamela Moreno, padres de dos hijos pequeños, acudieron el pasado fin de semana a la piscina municipal de Catadau, en Valencia, para disfrutar de un divertido día juntos.

Esta familia, residente en el municipio valenciano de Alzira, fue a pasar el día a esa piscina debido a que un familiar les aconsejó el lugar por sus buenas instalaciones y espacios para poder pasar un día a lo grande. Según relatan Lucas y Pamela, todo iba por buen camino hasta que llegaron a la zona de taquillas para comprar con una entrada, que en teoría, cuesta 2 euros.

La sorpresa para esta familia, de etnia gitana, llegó cuando el taquillero, supuestamente, les dijo que el precio de la entrada era de 4 euros y no de 2. "Es que el precio ha subido", les comentó el chico cuando le preguntaron que por qué valía 4 euros.

Cuando Lucas y Pamela, con sus hijos delante, se echaron a un lado para coger el resto de dinero que les faltaba para costear las entradas; vieron cómo a una familia, que no era de etnia gitana, les cobraron 2 euros.

Al acercarse al chico de la taquilla, éste les comentó, según señala la familia, que "eran vecinos". La excusa del chico no fue suficiente para justificar lo que ellos, aseguran, consideraban un caso de racismo, por lo que abandonaron el lugar y se dirigieron a la piscina pública de su municipio.

El Ayuntamiento, que ha hablado con Antena 3 Noticias, asegura que tal día no era uno normal pues aseguran que se celebraba un día temático con actividades, y por ello la entrada valía 4 euros a toda familia que no estuviera empadronada en Catadau, pese a que no consta en ningún escrito oficial. El consistorio argumenta que está reflejado en ningún lugar debido a que se trata de un municipio pequeño.

Luca y Pamela expusieron los hechos en una hoja de reclamaciones tramitada por el propio gobierno municipal para pedir el despido del trabajador, entre otras peticiones. "Alguien así no puede atender al público, han de poner a alguien normal", lamentan.