TODOS LOS SANTOS
Los cementerios se llenan de vida en Todos los Santos: "La tradición pasa de padres a hijos"
En toda España, los ayuntamientos amplían horarios y refuerzan el transporte público ante una de las jornadas de mayor afluencia del año.

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El silencio habitual deja paso al ajetreo. El Día de Todos los Santos mantiene viva una tradición que suele reunir a varias generaciones en los cementerios para recordar a quienes ya no están. Limpiar las lápidas y renovar las flores forman parte de una costumbre que resiste el paso del tiempo.
Pili llega al cementerio con claveles para sus padres. La acompaña su marido, Ricardo. "Mamá murió hace nueve años y papá, uf, hace más de cincuenta", nos cuenta. Para ella, esta fecha sigue siendo especial. Continúa una costumbre que ya practicaban sus abuelos y que ahora mantiene ella. También recuerda aquellos pequeños detalles que formaban parte de la jornada, como "la churrería que antiguamente se instalaba al lado del cementerio" y que echa de menos.
Mari ha acudido con unas rosas para su marido, Javier. "Es una tradición de toda la vida", explica. Una costumbre que se mantiene en su familia y que continúa teniendo sentido año tras año.
María trae violetas para su hermana y su madre. Cuando le preguntamos desde cuándo viene, responde con emoción: "Hace ya demasiados años". Sabe que las flores no cambian nada, pero siente que no acudir sería faltar a una cita importante. "Aunque sé que no les hacemos nada, uno se queda mal si no viene", nos reconoce.
Lourdes y Marta visitan todos los domingos la sepultura de Mari Chelo, madre de Marta e hija de Lourdes. Hoy vuelven a colocar flores frescas. "Claveles y paniculata, y traemos de vez en cuando una rosa", explican. No esperan al 1 de noviembre para hacerlo, pero esta jornada tiene un significado especial.
José Manuel Rodríguez Castelado, responsable de la Funeraria Apóstol, concesionaria del cementerio municipal de Boisaca, en Santiago de Compostela, comprueba cada año que esta tradición crece. "Esto va de padres a hijos. Hay siempre muchísima gente", señala. "Durante estos días, el recinto se prepara para recibir a numerosos visitantes: se limpian los caminos, se acondicionan las zonas ajardinadas y se cuida cada detalle. Pero las que más trabajan son las floristerías, muchos más", reconoce.
La afluencia se repite por todo el país. Los ayuntamientos adaptan los servicios para facilitar las visitas, con horarios especiales, refuerzos de autobuses y dispositivos de seguridad y circulación. En A Coruña se incrementan varias líneas urbanas; en Santiago, la línea 1 conecta con Boisaca cada 15 minutos durante la jornada; Lugo habilita autobuses gratuitos para llegar a San Froilán, y Vigo refuerza el transporte urbano. En otras ciudades españolas también se organizan servicios especiales para facilitar los desplazamientos hasta los camposantos.
Las floristerías viven, además, una de las fechas más importantes de su calendario, con una demanda que aumenta más de un 20% en los días previos. Crisantemos, claveles, rosas y violetas vuelven a protagonizar una jornada en la que las flores son mucho más que un adorno.
En toda España, los cementerios se llenan de vida para mantener vivo el recuerdo.
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