Excavaciones

Investigadores españoles hallan 10 cocodrilos atados en una tumba milenaria para matarlos de hambre

Los investigadores han podido comprobar que los cocodrilos hallados pertenecían a dos especies distintas, unos pertenecían a África occidental y otros al Nilo.

Imagen de un cocodrilo

Imagen de un cocodriloPixabay

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Los restos de cinco cráneos y cinco esqueletos parciales de cocodrilos, de entre 1,8 y 3,5 metros, han sido hallados en una pequeña tumba de la necrópolis de Qubbet el-Hawa. Situada frente a la ciudad de Asuán (Egipto), esta necrópolis esconde unas cien tumbas talladas sobre la roca de la colina.

Entre estas tumbas han sido halladas las diez momias de cocodrilo, una "sorpresa arqueológica", ya que en esta zona donde han sido encontrados, sus habitantes no veneraban a Sobek, el 'dios cocodrilo'.

Los animales fueron encontrados en la parte superior de una tumba, sobre una capa de arena que cubría cuatro enterramientos realizados 1.700 años antes. El hallazgo ha sido realizado por los investigadores del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales y de la Universidad de Jaén.

Qubbet el-Hawa es una necrópolis donde se enterraron, entre el año 2.200 y 1.800 antes de Cristo, a los gobernadores de la frontera sur de Egipto. Desde hace 150 años, esta necrópolis ha sido excavada por diversos arqueólogos.

El proyecto de la Universidad de Jaén, con el profesor de Egiptología, Alejandro Jiménez-Serrano al frente, lleva desde 2008 descubriendo y excavando 25 sepulturas como esta. Desde entonces han sido halladas grandes complejos funerarios y pequeñas tumbas. Esta última, con los diez cocodrilos, fue descubierta en 2019: "Es la primera vez en toda la necrópolis que se han encontrado estos animales momificados", asegura Jiménez-Serrano a EFE.

¿Por qué hay animales en las tumbas egipcias?

En las antiguas tumbas egipcias se solía enterrar también a algunos animales. La labor de este enterramiento se realizaba como ofrenda para los difuntos o para las divinidades. Estas ofrendas comenzaron en el primer milenio, ya que la práctica de entregar animales momificados a ciertos dioses facilitaba el acercamiento hacia ellos y también se ganaban su favor.

Los investigadores creen que este es el motivo que hay detrás del nuevo hallazgo. Las personas que hicieron esta ofrenda buscaban el favor de la divinidad y los cocodrilos son "los intermediarios" entre el ser humano y el dios, explica el director del proyecto.

Un estilo de conservación distinto al de los cadáveres humanos

Los restos fueron hallados en 2019, pero no fueron examinadas en un laboratorio hasta finales de 2022. El estilo de conservación de estos restos es distinto al de los cadáveres, ya que este tipo de momias carecen de indicios de resina o de evisceración, es decir, de la extracción de vísceras abdominales.

Tras estudiar la manera en la que fueron conservados al ser enterrados, se ha descubierto que fueron sepultados en torno a la época ptolemaica, la cual coincide con la fase final del uso funerario de Qubbet el-Hawa durante el siglo V.

Los especímenes fueron envueltos en vendas. Sin embargo, con el paso del tiempo ninguno fue hallado con ellas, ya que el material fue devorado por las termitas, aunque algunos conservaban algunos restos.

Dos especies de cocodrilo distintos

Basándose en su morfología, los investigadores identificaron dos especies distintas de cocodrilos. Una parte eran de África occidental y otros del Nilo.

Asimismo, una de las cosas más importantes de este descubrimiento, según resume Jiménez-Serrano es que a estos animales "los mataron de hambre". Esto se debe a que algunos de estos cocodrilos tenían en una de sus patas traseras una marca, lo que indica que estuvo atado, mientras que otros tenían piedras en el estómago.

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