Diego García es una porción de tierra aislada, una isla diminuta que lleva el nombre de quien se cree que la descubrió: un onubense, navegante de Moguer. El atolón, situado en medio del océano Índico, cuenta con unas playas de increíbles vistas, playas de arena blanca y aguas cristalinas.

Allí vivían unos 1800 indígenas, descendientes de esclavos, hasta que el Reino Unido los expulsó, en los años 70, a otras islas cercanas como Mauricio y las Seychelles. Su objetivo era alquilarla a Estados Unidos y construir una base militar.

Fue así como se allanaron los terrenos y junto a esas playas vírgenes aparecieron, entre otros, una pista de aterrizaje y un puerto.

Esta base, es una de las más importantes del ejército estadounidense. Alberga portaaviones, bombarderos, tiene uno de los centros de control del sistema GPS, y ha sido clave en la invasión de Irak o en los bombardeos contra Estado Islámico. Según los analistas, es más importante y más secreta que la de Guantánamo. De hecho, no han dejado entrar nunca a periodistas. Ahora, según los medios estadounidenses, su continuidad podría estar en el aire.

Ahora un tribunal de Naciones Unidas ha declarado ilegal el proceso y cree que los habitantes que fueron deportados deberían volver a su tierra.