El presidente del PP, Pablo Casado, ha rechazado la figura del "relator" que el Gobierno de Pedro Sánchez ha aceptado en Cataluña y aboga por aplicar un artículo 155 en Cataluña más duradero y con un ámbito competencial extenso, a diferencia del que se aprobó en 2017, y que además derive en procedimientos judiciales contra las resoluciones "injustas" del Govern.

Preguntado por la época de José María Aznar cuando el entonces presidente designó unos enviados que se reunieron con ETA en una mesa en la que había un mediador o relator, que era concretamente el obispo de San Sebastián de entonces, Casado rechaza esta fórmula y dice: "No, el Gobierno de Aznar como todos los gobiernos de la democracia lo que hizo es, una vez que ETA propuso dejar las armas, escuchar cuándo las dejaban y cuando ETA intentó explicar o negociar, levantarse de la mesa y derrotarla. El Gobierno del PP no negoció nada con ETA. En esa mesa lo que había era unos representantes de un presidente del Gobierno al que le reventaron el coche con una bomba y le intentaron disparar dos misiles a su avión presidencial. Por tanto, un respeto al señor Aznar que es víctima de ETA no es un presidente del Gobierno que negociara con ETA como hizo Zapatero".

Prosigue Casado diciendo que "la agenda que estamos viendo en Cataluña es la agenda de ETA, es decir la agenda del nacionalismo que se alía con la izquierda acomplejada y apaciguada pensando que algo tiene que dar a la izquierda para intentar resolver ese desequilibro de una Transición y de un advenimiento a la democracia en el que las cartas estuvieron marcadas. Es la gran falacia de la izquierda nacional, el intentar ver la Transición como un pacto que se cerró en falso".

Asegura en una entrevista que su partido, desde la defensa absoluta de la legislación para acabar con la lacra de la violencia contra la mujer, no es partidario de políticas "que defiendan a todas las mujeres o que intenten criminalizar a todos los hombres".

"No aceptamos esa colectivización que dice que las mujeres son víctimas por serlo y los hombres agresores por serlo", señala Casado, quien se define como feminista si el feminismo es defender y respetar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

En su opinión, "no hay que tratar de políticas de mujeres", sino ver a las mujeres que tienen problemas, "no por el hecho de serlo, sino por su circunstancia particular". "Es compatible -señala Pablo Casado- una defensa sin fisuras de la lucha contra esta lacra social sin necesidad de criminalizar al hombre por serlo o victimizar a la mujer por serlo".

El dirigente del PP subraya que, en lugar de esas políticas que consideran víctimas a todas las mujeres y agresores a todos los hombres, hay que "dedicar todos los esfuerzos a las mujeres que han sido víctimas, o que pueden serlo, y toda la carga penal, incluida la prisión permanente revisable, contra aquellos hombres que han podido ser agresores".

El Partido Popular no solo está comprometido en combatir la violencia contra las mujeres, dice Casado, sino que fue el primer partido en lanzar un plan nacional de erradicación de esta lacra social y el primer partido en liderar un pacto de Estado para acabar con ella de una vez por todas. "De la izquierda ni una lección sobre esto porque hemos hecho mucho más que ellos", afirma el líder del Partido Popular.

A su juicio, es una incoherencia que la izquierda se envuelva en la bandera de la lucha contra la violencia contra las mujeres y sin embargo esté en contra de la prisión permanente revisable, porque los violadores y asesinos que han maltratado o matado a sus parejas cuando salen a la calle reinciden.