En su cuarta visita a Cataluña en lo que va de año, el rey ha estado acompañado por el jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, general de Ejército Francisco Javier Valera, y la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, con quienes entregó los despachos a los 456 suboficiales, de los que 26 son mujeres.

Varios regidores de ERC de la comarca decidieron no acudir al acto en protesta por la presencia del jefe del Estado, como la de Tremp, el municipio colindante con Talarn. Cases, que gobierna con el apoyo de Juntx per Cat, ha justificado su negativa en que el rey no se reunió en su día con el presidente del Parlament catalán, Roger Torrent, y su antecesora, Carme Forcadell, en prisión por su participación en el proceso independentista. A este gesto se une el que la regidora de ERC se ha negado a retirar los lazos amarillos del espacio cultural La Lira, donde iba a tener lugar esta semana el tradicional concierto que organiza la Academia de Talarn en vísperas de la entrega de despachos a los sargentos. Ante la postura contraria de Cases a quitar los símbolos solidarios con los dirigentes independentistas que están en la cárcel, la dirección de la escuela militar decidió suspender el concierto en el edificio municipal.

En representación de la Generalitat, asiste al acto de los despachos su delegada en el Alto Pirineo y Aran, Rosa Amorós. Por primera vez desde 1980, el representante de la Generalitat no entrega al número uno de la promoción la reproducción de la espada de Jaime I el Conquistador, quien fuera rey de Aragón y conde de Barcelona, algo que se acordó como gesto de los lazos entre la Generalitat y el Ejército y de la presencia de la academia en Talarn. En lugar de la espada, Amorós entregó el libro "Imago Cataloniae Mapas de Cataluña, Huellas de la Historia", una colección de mapas antiguos del territorio catalán, han informado fuentes del Ministerio de Defensa.

Felipe VI ya presidió la ceremonia de entrega de los reales despachos en la academia de Talarn en 2015 y en 2017. Hace dos años, el Govern estuvo representado por la entonces consellera de Presidencia, Neus Munté.