La reina Isabel II ya ha adelantado su regalo de boda a su nieto, el príncipe Harry, y su prometida, Meghan Markle. La monarca ha agasajado a los futuros marido y mujer con la mansión York Cottage, vivienda que ella mismo heredó de su padre, el rey Jorge, en 1952.

La mansión ha sido mantenida y modelada desde entonces. Cuenta con 125 metros cuadrados, tiene dos habitaciones, salón, comedor, un baño y una cocina. Un lugar ya conocido por Meghan, que estuvo allí la pasada Navidad. Aun así los novios seguirán viviendo en Nottingham Cottage, la residencia actual de Harry.

Isabel II tiene por costumbre regalar propiedades por la celebración de enlaces reales. Así, cuando el príncipe Guillermo y Kate Middleton se casaron les obsequió con Anmer Hall, una vivienda que también está ubicada en Sandringham House.

Se ve que la reina de Inglaterra ha decidido hacer caso omiso a la petición de los novios, que habían solicitado a sus invitados que, en vez de entregarles regalos, destinaran eses dinero a hacer donaciones a obras de caridad.