Los fotoprotectores se clasificados por su SPF (Sun Protection Factor), que indica el nivel de protección solar que aporta, y que equivale al múltiplo de tiempo que podemos tomar el sol sin peligro. Partiendo de esta base, para calcular el que tu piel necesita debes de hacer esta operación matemática:

minutos que tarda tu piel en enrojecer X número del SPF

Por ejemplo, una piel clara tarda unos 5 minutos en enrojecer, y con SPF de 10, lo haría en 50 minutos.

Una vez que conozcas qué fotoprotector es el tuyo, ya solo tienes que comprar aquel que se adapte mejor a tu piel.

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