El pasado 14 de marzo falleció Avery, el sobrino de Kanye West y Kim Kardashian, con tan sólo un año mientras dormía en su cuna. Así lo comunicaba su padre, quien informaba de la triste noticia a través de las redes sociales con distintas imágenes del pequeño.

Una muerte que ha afectado a toda la familia ya que, en principio, no había motivo alguna para que el niño perdiera la vida. No tenía ninguna afección o enfermedad, lo que ha supuesto un enorme golpe para los padres y para la familia directa.

Kim se ha visto muy afectada por este varapalo, y es que ahora solo piensa en que pueda sucederle lo mismo a alguno de sus hijos.

De ahí que haya decidido que todas las noches duerman todos juntos en la cama, solución que ha apoyado su marido. Parece que el matrimonio vuelve a estar unido, sobre todo después de que Kanye haya tenido que pasar por rehabilitación por sus problemas psicológicos.