Beyoncé llegó una hora tarde a los Globos de Oro junto a su marido Jay Z. Pero su entrada no fue discreta: aunque usó la puerta de atrás, todo el mundo quedó paralizado ante la presencia de la cantante.

La artista llegó embutida en un impresionante vestido negro y dorado cuya parte de arriba era muy escotada y completamente abullonada. Llevaba la melena ultra lisa y combinó su look con unos maxi pendientes, pero hubo otro detalle importante que a las redes no les pasó desapercibido.

Y es que mientras les acompañaban a su mesa, un camarero les seguía con dos botellas de champán. Sin duda alguna, la mejor forma de empezar una noche en la que arrancaron tarde pero bien. Nada mejor que sentarte y tener ya tu bebida en mano, llegues a la hora que llegues y más si eres Beyoncé.

 

 

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