UN AÑO DEL ACCIDENTE DE ORTEGA CANO

UN AÑO DEL ACCIDENTE DE ORTEGA CANO

¿Qué ocurrió realmente en el accidente de Ortega Cano?

Una distracción o falta de atención por parte de Ortega Cano. Es el origen de la colisión según la Guardia Civil. En este informe, al que Espejo Público ha tenido acceso en exclusiva, se detalla cómo se produjo el brutal impacto.

Según los agentes que realizaron esta inspección, el vehículo de Ortega Cano invade completamente el carril contrario, sin realizar ninguna maniobra brusca durante 60 metros antes de colisonar con el Seat altea de Carlos Parra. El impacto entre los dos vehículos se produce en el interior del carril de la víctima mortal. La velocidad de colisión del mercedes de Ortega Cano en el momento del choque es de 125 km por hora según este informe. La del vehículo de Carlos Parra, 50 km hora.

El informe habla de velocidad de colisón, en ningún momento la velocidad de circulación previa al impacto. Una velocidad que los agentes solo pueden afirmar que era superior a la establecida en la carretera, es decir, 90 km por hora.

En el informe se mencionan dos vehículos más. Un toyota que circula justo detrás de Carlos Parra y que logra evitar cochar contra el motor que sale despedido del Seat Altea. Y un Citroen c15 que circula un poco más atrás y que sí choca contra la pieza. Dos testigos directos de una colisión fronto angular según el equipo de reconstrucción, originada por una distracción del torero. Pero los agentes van mas allá, distracción provocada posiblemente por su intoxicación etílica. Unos resultados que no han gustado nada a los abogados de Ortega Cano, y que difieren bastante de estos otros facilitidados por los letrados.

Concretamente otro informe elaborado por un equipo de investigadores de la Universidad de Zaragoza. Decenas de fórmulas, fotografías y muestras del lugar exacto del siniestro tomadas justo el día después. La primera contradicción, las velocidades de los vehículos implicados. El Mercedes de Ortega Cano circularía según este documento entre 79 y 96 km por hora. Una velocidad bastante menor a la recogida por los agentes. Pero hay más datos que echarían por tierra la investigación de la Benemérita. Como unas huellas de fricción que quedaron marcadas en el asflato. Huellas que llevarían a demostrar que Ortega Cano reaccionó rápidamente y dirigió de nuevo su vehículo hacia su carril de origen.  Conclusiones que dejarían en entredicho el informe de la Guardia Civil y pondrían en duda incluso el estado en el que conducía el torero.

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