DESPUÉS DE QUE SE HAYA ABIERTO UNA CARRETERA

DESPUÉS DE QUE SE HAYA ABIERTO UNA CARRETERA

Los vecinos de Pina de Ebro no serán desalojados por la crecida del río

La decisión de no evacuar a los vecinos de este pueblo, de unos 2.500 habitantes, la han adoptado los integrantes del Centro de Coordinación Operativa de Emergencias que han pospuesto la decisión hasta en dos ocasiones.

Los vecinos de Pina de Ebro (Zaragoza) finalmente no serán desalojados como consecuencia de la crecida del Ebro, después de que hayan aguantado las motas de contención, que se han reforzado, y de que se abriera un tramo de una carretera para desviar el agua y que así disminuyera el caudal.

La decisión de no evacuar a los vecinos de este pueblo, de unos 2.500 habitantes, la han adoptado los integrantes del Centro de Coordinación Operativa de Emergencias (CECOP), que han pospuesto la decisión hasta en dos ocasiones.

Las motas han sido reforzadas por efectivos de la empresa pública SARGA y de la Unidad Militar de Emergencias e incluso una de ellas ha sido levantada un metro más del que tenía.

En este pueblo, el plan de evacuación forzosa preventiva ya estaba preparado desde las ocho de la mañana en vista de que el río pudiera desbordarse, una decisión que se pospuso para la una de la tarde, después para las cuatro y finamente a las siete ha sido cuando se ha decidido que los alrededor de 2.500 vecinos permanezcan en sus casas.

En cualquier caso, en Pina seguirán estando pendientes del río, según ha dicho la alcaldesa, Teresa Martínez, quien confía en que las motas aguanten, ahora que el río parece que comienza a bajar de nivel, aunque estarán vigilantes por si hay algún imprevisto.

"En principio ahora la cosa está controlada, y al bajar el nivel del agua, si hubiera alguna rotura de mota de contención lo normal es que el agua no entre en el pueblo", ha señalado. En Pina de Ebro llevan 24 horas en vilo, han estado pendientes de si eran evacuados o no, algunos comercios han cerrado y muchos vecinos han colocado sacos y han tabicado las puertas de sus casas. "Había mucha incertidumbre; la gente ha estado tranquila y colaboradora, pero con preocupación", ha descrito la alcaldesa, quien está convencida de que ha pasado lo peor.

Durante la tarde y noche del domingo, así como en la madrugada del lunes, técnicos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), acompañados de funcionarios de la empresa de titularidad autonómica SARGA, han estado monitorizando de manera continuada tanto el caudal que atraviesa la población como la variación de la cota máxima que alcanza el agua.

La vista está también puesta en el municipio de Quinto de Ebro, adonde se han desplazado técnicos de Protección Civil para valorar las posibles afecciones de la riada en el barrio bajo. Efectivos de la empresa pública SARGA y de la UME están trabajando en el refuerzo de la mota en este pueblo.

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