SE OPUSO A DAR MUESTRAS DE SU ADN

SE OPUSO A DAR MUESTRAS DE SU ADN

El padre que violó a su hija durante 16 años niega los hechos

Mientras su hija declara que su padre la violó durante 16 años y que llegó a abortar en tres ocasiones y dar a luz a una niña con un 80% de minusvalía psíquica, el padre lo niega absolutamente todo.

La hija de este hombre vivió una auténtica pesadilla desde los 6 años. Su padre la violó continuamente durante 16 años de su vida.

Después del jucio, Manuel Muñoz quedó en libertad a la espera de la sentencia pero se le intentó notificar su ingreso en prisión fue imposible localizarle. Por ello la Audiencia de Girona ha emitido una Orden de Detención y Entrega.

En el juicio el niega todo. Cuando el juez le pregunta si se metía en la cama de su hija cuando tenía 6 años, Manuel Muñoz responde "no lo hago. No lo haría".

Pero por otro lado cuando de toma declraciones a la hija del acusado relata que "mi padre empezó a abusar suxualmente de mi cuando tenia cinco o seis años. Fue casi a diario hatsa que con 21 años pude huir a Alemania". La familia pudo escapar a Alemania donde vivía un hermano de la madre.

El agreso la dejó embarazada en cuatro ocasiones, en la que una de ellas, la hija dio a luz a una niña con un 80% de minusvalía. Cuenta como su padre la llevaba a la clínica para que abortase "me llevaba el sólo, me daba el dinero, me dejaba en la puerta y yo tenía que entrar. Luego salía y me llevaba a casa". Pero Muñoz lo niega absolutamente, "no creo en ese momento, no creo que haya hecho eso a mi hija, para nada".

El acusado sigue en busca y detención, se sospecha que podría haber huido a Brasil.

Orden de detención y entrega

La Audiencia de Girona ha emitido una Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) para Manuel Muñoz Funez, el gerundense que el mes pasado fue condenado a 13 años y medio de cárcel por haber abusado de su hija durante 16 años y haberla dejado embarazada 4 veces, tras no poder ser localizado por la Policía.

Muñoz, que fue juzgado en junio, siguió en libertad después del juicio porqué no se pidió su internamiento inmediato en prisión, y una vez emitida la sentencia condenatoria debía notificársele y empezar a cumplir la pena, pero la policía no ha conseguido localizarle en sus dos domicilios conocidos, en Girona y en otra ciudad española.

Al desconocerse su paradero, y por si pudiera haber abandonado el país para eludir la cárcel -ya que el condenado mantiene vínculos con Brasil- la Audiencia ha remitido a Interpol orden de búsqueda y captura.

Muñoz, que años atrás ya fue condenado también por los delitos de conducción etílica, lesiones y violencia doméstica, combinaba las labores de transportista y bombero funcionario y ejerció en diferentes parques de la provincia de Girona hasta inicios del año 2000 cuando dejó el trabajo.

El tribunal, que dio total veracidad a la declaración de la víctima, ha considerado probado que el procesado "era agresivo y autoritario" y empezó a abusar de su hija cuando tenía sólo 6 años.

Cuando la hija tenía ya 9 años, la familia se trasladó a vivir de Girona a Sant Feliu de Guíxols, y allí empezaron las violaciones, hasta dos o tres veces por semana.

Por temor a las amenazas de muerte que su padre le hacía, la pequeña no contó nada a ningún familiar. Durante los años siguientes, la familia residió en diferentes municipios, entre ellos Torroella de Montgrín o Figueres y las violaciones siguieron.

Fruto de estas agresiones, la hija quedó embarazada por primera vez a los 15 años y el procesado hizo que abortara "excusando ante terceros que el responsable del embarazo era un chico de la población".

El padre la siguió obligando a mantener relaciones y a los 18 años quedó embarazada por tercera vez y en contra de la voluntad del agresor, decidió seguir con el embarazo, hasta dar a luz una niña con una disminución psíquica del 80%.

Estas violaciones se mantuvieron hasta mediados de septiembre de 1994, cuando la víctima, su madre y sus hermanos decidieron abandonar al procesado.

Según recoge la sentencia, "para escapar del padre y evitar posibles represalias" se trasladaron a vivir a Alemania donde residía un hermano de la madre.

Durante el juicio, Muñoz se opuso a que se analizara su ADN para comprobar si la niña que había tenido su hija era de él. Sin embargo, los laboratorios analizaron el ADN de la pequeña y el de dos hijos que el acusado tenía con otra mujer y concluyeron que "el índice de probabilidad de paternidad era de un 99,999%".

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