DÍA INTERNACIONAL DEL NIÑO CON CÁNCER

DÍA INTERNACIONAL DEL NIÑO CON CÁNCER

Cerca de un 75% de cánceres infantiles en España son curados

España es uno de los países que más contribuye a los ensayos clínicos de cáncer infantil. Según el coordinador de la Unidad de Ensayos Clínicos del Hospital Niño Jesús aunque "todavía queda mucho camino por andar", cada vez hay nuevos tratamientos que dan esperanza a los enfermos. Los fármacos se ensayan con niños después de que hayan sido probados en adultos, aunque suelen tener un retraso de uno o dos años para conocer antes su toxicidad e intuir su eficacia.

Dos niños enfermos de cáncer
Dos niños enfermos de cáncer | EFE

Representan solo el 2% de los cánceres humanos y son el "pariente pobre de la oncología", en el que pocos se fijaban, pero la realidad del cáncer pediátrico va cambiando poco a poco en el mundo y también en España, que "se acaba de subir al tren" de los ensayos clínicos para estos pequeños pacientes.

El escenario ya es otro y, si antes las familias que podían costearlo viajaban al extranjero en busca de las últimas terapias, hoy no es necesario, puesto que para casi todos los tumores infantiles, de los que se diagnostican al año alrededor de 1.200 casos y se curan cerca del 75%, ya hay en España un ensayo clínico disponible.

"Ahora los padres pueden en muchos casos estar tranquilos porque se han agotado las posibilidades hasta el final. El que no se cura ha tenido todo lo que podía tener en cualquier sitio del mundo avanzado", afirm la responsable del grupo de Investigación Clínica y Traslacional en Cáncer del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe de Valencia, Victoria Castel. De hecho, esta experta, en el Día Internacional del Niño con Cáncer, asegura que en España no hay menos ensayos clínicos abiertos sobre cánceres infantiles que en países como Francia, Inglaterra o Italia.

Precisamente La Fe de Valencia pertenece junto con el Hospital Niño Jesús (Madrid), el Vall d'Hebron y el Sant Joan de Déu (Barcelona) al consorcio europeo ITCC (Terapias innovadoras para niños con cáncer), que les acredita a realizar ensayos clínicos en fase temprana con pacientes pediátricos con cáncer.

Para el doctor Pablo Berlanga, que pertenece a la misma unidad que la doctora Castel, gracias a este consorcio y en colaboración entre esos hospitales, en los últimos años ha aumentado "de forma importante" la oferta de nuevos fármacos a los niños que así lo requieren, que son, generalmente, aquellos en recaída o que no responden a los tratamientos estándar.

En el mismo sentido se pronuncia el coordinador de la Unidad de Ensayos Clínicos CNIO Hospital Niño Jesús, Lucas Moreno, quien opina que el trabajar de manera unida "redunda en que cada vez haya más ensayos clínicos y medicamentos que, aunque todavía pocos han llegado a la práctica clínica, están cada día más cerca de ello". Moreno insiste en que España contribuye "de manera importante" en los ensayos clínicos de cáncer infantil porque "se ha subido al tren". Y aunque advierte de que "todavía queda mucho camino por andar", insiste en que cada vez hay más ensayos clínicos y nuevos tratamientos que dan esperanza a los enfermos.

El número de ensayos abiertos ha pasado de 9 a 30

En concreto, desde que el hospital madrileño puso en marcha, en 2013, la Unidad que coordina Moreno, el número de ensayos abiertos ha pasado de 9 a 30 (en los que participan 40 niños), lo que implica más opciones de tratamiento para pacientes con cánceres avanzados.

Los fármacos innovadores se ensayan en niños enfermos cuando ya han sido probados en adultos, por eso, suelen tener un retraso de uno o dos años pero así ya se conoce su toxicidad y se intuye su eficacia, tal y como explica Berlanga. Sin embargo, según destaca Castel, los niños no tienen los mismos cánceres que los adultos, por eso "muchas" de las investigaciones que se hacen no sirven para los pequeños.

Ya hay pocos tratamientos experimentales que incorporen la quimioterapia convencional, y, al igual que en los adultos, la apuesta para tratar el cáncer infantil pasa por las terapias biológicas contra dianas terapéuticas específicas, incluso inmunoterapia. Estas innovaciones han permitido avanzar en tumores infantiles como el de Willms (del que se cura el 80%) o el retinoblastoma (90%), así como la leucemia linfoblástica aguda (80%) o el linfoma tipo Burkitt (casi el 90%), mientras que otros, como el cáncer troncocerebral, tiene una tasa de curación que no llega al 10% o el neuroblastoma, una de las primeras causas de muerte por cáncer en niños.

Para mejorar la supervivencia de los pacientes pediátricos con neuroblastoma, Moreno coordina, en colaboración con la Universidad de Birmingham, un ensayo abierto en 25 hospitales de 8 países, y del que se esperan resultados en dos años.

El objetivo de los investigadores no es solo curar, sino también reducir los efectos secundarios que los tratamientos provocan en los supervivientes y dirigirse hacia una medicina personalizada o de precisión. "Un porcentaje nada desdeñable de los que superen un cáncer en la infancia va a tener efectos secundarios de por vida.

Hoy en día decimos que curamos siete de cada diez tumores, pero esos siete ¿cómo van a quedar? porque si van a tener secuelas que van a lastrar su vida futura no es tanto éxito", plantea Castel.

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