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EN LA INDIA

Una pareja de 'intocables' ha sido asesinada por no saldar una cuenta de 20 céntimos

El hombre fue decapitado y su mujer asesinada a hachazos por un tendero al que debían 15 rupias (20 céntimos) de unas galletas para sus hijos. La pareja murió en el acto y el presunto asesino y su mujer ya han sido detenidos.

Un matrimonio de la comunidad dalit, considerados 'intocables' dentro del sistema de castas de India, ha sido brutalmente asesinado por un tendero de una casta superior al que debían 15 rupias, unos 20 céntimos de euro, en el estado de Uttar Pradesh, según informan los medios locales.

Según la Policía, el hombre fue decapitado mientras que la mujer fue asesinada a hachazos por el tendero, después de que éstos le hubieran pedido más tiempo para saldar su deuda por unas galletas que le habían comprado. El asesino ya ha sido detenido.

Los hechos se produjeron este jueves en Lakhnipur, en el distrito de Mainpuri, cuando el matrimonio se dirigía a su trabajo. El propietario del ultramarinos de la localidad, identificado como Ashok Mishra, les paró para pedirles que saldaran su deuda tras comprar tres paquetes de galletas para sus tres hijos hace unos días.

El matrimonio le prometió que le pagarían cuando cobraran su sueldo diario esa misma noche. Según un residente local, citado por 'The Indian Express', la pareja siguió su camino mientras el tendero seguía reclamándoles el dinero, tras lo cual éste fue a su casa, que estaba cerca, "y volvió con un hacha".

Primero golpeó con ella al marido y luego a la mujer, "que estaba intentando rescatarle", ha precisado el vecino, que añadió: "la pareja murió en el acto".

Como consecuencia de este suceso, la comunidad dalit ha bloqueado algunas calles en protesta por el incidente, que se ha producido dos semanas después de que cuatro hombres de esta misma casta fueran apaleados por haber desollado una vaca en el estado de Gujarat por miembros de una casta superior.

La Policía tuvo que echar abajo la puerta de la vivienda del tendero, que ha sido detenido junto a su mujer, ya que éste no quería abrirla por temor a que la multitud congregada en el exterior le linchara.

Ante la tensión reinante, la Policía ha intensificado la vigilancia en la localidad y ha enviado a agentes a proteger a los tres hijos de las víctimas, de entre once y ocho años.

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