Lamenta Martínez- Almeida que Rita Maestre no le haya dado ni los 100 días de cortesía a su Gobierno. Asegura que con esa actitud ha dado un pistoletazo de salida "a que la izquierda no asumiera el resultado de las urnas".

Considera que la izquierda ha intentado achacarle varios prejuicios a su Gobierno que finalmente no ha conseguido demostrar. Destaca que desde que están en el Consistorio la celebración del Orgullo LGTBI no ha cambiado nada. "Es una barbaridad decir que queremos contaminar la salud de los madrileños, visto encima el engaño de Madrid Central, por no hablar de los comentarios personales hacia mi persona", señalaba.

Cree que Manuela Carmena podría estar en el Ayuntamiento de Madrid ejerciendo la oposición y "contribuyendo a la mejora de la democracia en los término que ella defiende". Se describe con un marcado carácter institucional y espera poder tener una conversación con ella. Ha desvelado parte de la conversación que mantuvo con la alcaldesa de Mas Madrid días tras las elecciones en las que esta le explicaba cómo desmontar las reformas que había hecho en su despacho porque suponía que él querría "uno más al estilo Gallardón". "Me pidió que reconociera que había sido un poco gilipollas con ella. A mí me parece fuera de tono que la alcaldesa se dirigiera a su más que probable sucesor en esos términos", destaca.

Sobre el escrache a Ciudadanos en el Orgullo ha agradecido el trabajo que ha hecho la policía municipal defendiendo a los dirigentes políticos, "sin desmerecer a la nacional". Cree que "hubo insultos, descalificaciones y agresiones".

Afea al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, "haber dado cobertura" a quienes insultaron a los miembros de Ciudadanos. "El ministro del Interior tiene que ser más prudente en sus declaraciones y no puede alentar conductas de esas características", determina.