Mujeres en el Espejo

Lola Masana: "En España todavía hay mucha mentalidad de la mujer con la pata quebrada en casa" ​

Después de 20 años como jefa de internacional de La Vanguardia, Lola Masana se sienta en nuestro Espejo.

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Se hizo periodista de zonas en conflicto cuando ya tenía 4 hijos. María Dolores Massana Argüelles, es a sus 85 años, una pionera en el mundo de la información internacional. Viuda, con 5 hijos, 12 nietos y 4 bisnietos, le habría gustado entrevistar a otra importante mujer, Angela Merkel, disfruta viendo Casablanca y oyendo la Novena sinfonía de Beethoven. Ahora, cuando ostenta la presidencia de honor de Reporteros Sin Fronteras confiesa que le habría gustado contar el fin de la guerra en Afganistán.

Respuesta.- Me defino como una mujer resistente, luchadora e inasequible al desaliento. Resistente porque a los 19 años me fui de casa y denuncié a mi padre por maltratador y abusador. Luchadora porque me fijé un objetivo e inasequible al desaliento porque siempre que me fijaba un objetivo he ido a por ello y, a lo mejor con un poco de suerte también, lo he conseguido siempre.

Pregunta.- ¿Por qué decides un día dedicarte al periodismo cuando tú lo que hacías era estudiar Físicas?

R.- Yo hice Ciencias Físicas hasta cuarto y en cuarto lo dejé para casarme. Entonces entré en un círculo de tener cuatro hijos en 6 años. Un día me miré al espejo y me dije: "estás desapareciendo", no me conocía a mí misma. Por casualidad leí en La Vanguardia que abría la Escuela Oficial de Periodismo en Barcelona. De los 80 que empezamos, salimos 16. Yo ya salí trabajando en La Vanguardia el último año.

P.- ¿Y has estado?

R.- 40 años.

P.- De esos 40 años, 20 como jefa de internacional.

R.- Veinte años como jefa de sección de internacional y enviada a los países de Oriente Medio y a los países del Norte de África, al Magreb.

P.- Pero no eras una periodista de mesa, ni muchísimo menos, o sea, tú querías ir a la guerra.

R.- Claro. Cuando estalló la guerra de Argelia, el director de entonces me dijo: ¿tú quieres ir a la guerra? y yo dije: Hombre, claro! sí que quiero ir.

P.- Entonces te vas a la guerra con cinco hijos...

R.- Sí

P.- Y ¿Cómo es posible?, ¿Cómo lo haces?

R.- Cogiendo un avión (risas), como ellos. La verdad: a mi hija mayor, Montse, la dejaba al cargo. Le dejaba las llaves, dónde estaban los papeles y me decía: "Sí, si, mamá. Pero tú vuelve".

P.- Y ¿Cómo eran esos primeros viajes a sitios en conflicto donde sólo había hombres?

R.- Tengo una anécdota que te lo va a definir. En El Cairo todos nos reuníamos y cenábamos. Entonces un compañero de El País me dijo un día: ¿y tú no estás casada y no tienes hijos? contesté que sí y entonces me preguntó: ¿y qué haces aquí?. Yo le contesté exactamente lo mismo. ¿Tú no estás casado y no tienes hijos?... entonces, ¿Qué haces aquí? Pero esto cuesta hasta a las mujeres. Esto también me lo han dicho mujeres: ¿pero cómo te vas teniendo los niños aquí?. Porque tienen su padre, ¿o es que no se van los padres?

P.- ¿Te sientes una pionera?

R.- Me siento una pionera por cuanto no quise renunciar ni a ser madre, ni a tener una vida profesional.

P.- Estuviste en La Vanguardia hasta que te jubilaste. Pero en tu caso eso no supuso para nada parar máquinas.

R.- Para nada. En cuanto salí me vinieron a buscar de Reporteros Sin Fronteras. Me sumergí tanto que mi marido me decía: "no se para qué te has jubilado, trabajas más y además no cobras".

P.- ¿Qué habéis aportado las mujeres como tú al mundo del periodismo?

R.- ¿Una visión, los ojos de mujer, quizá? Hay una mirada que no creo que es muy nuestra: ¿Qué pasa después de la guerra?, ¿qué pasa en una sociedad después de una guerra?, porque luego las sociedades quedan como quedan. Bueno ha terminado la guerra. Ahí queda eso. Vamos a interesarnos por lo que pasa ahora. Yo creo que esto lo tiene más una mirada de mujer.

Lola, que es como le gusta que le llamen, cree que "el hecho de ser mujer te resta ocasiones. De verdad te las resta porque hay esa prevención. A la mujer le queda todavía un camino por recorrer. En España ahora mismo hay que demostrar que se es más y mejor. Ya no sólo lo del mismo trabajo, mismo salario, sino de que la mujer se incorpore al mundo del trabajo en paridad con el hombre. Hay mucha mentalidad de la mujer con la pata quebrada en este país todavía."

En cuanto a la violencia de género asegura que "necesitamos que se ocupen del maltrato, que es una cosa que se sufre mucho. Que es tremendo. Hace falta sitios donde se las pueda atender de verdad, acoger realmente".

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