PADRE DE 6 HIJOS
Las reflexión de James Van Der Beek sobre la vida y la muerte antes de morir de cáncer: "Ha sido el año más difícil de mi vida"
James Van Der Beek dejó en redes sociales varios mensajes profundamente emotivos en los meses previos a su fallecimiento, que hoy cobran un nuevo y devastador significado.

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James Van Der Beek, conocido mundialmente por protagonizar la icónica serie de los 90: Dawson Crece, ha fallecido recientemente a los 48 años tras una batalla contra el cáncer colorrectal, una pérdida que ha conmocionado a compañeros de profesión y seguidores de todo el mundo. En las semanas previas a su muerte, el actor compartió reflexiones muy personales sobre el descanso, el paso del tiempo, su familia y su propia mortalidad, en lo que ahora muchos interpretan como una despedida emocional.
En un vídeo publicado en Instagram el pasado 15 de enero, el intérprete reflexionaba sobre el cansancio acumulado y la presión de los propósitos de Año Nuevo: "¿Alguien más siente que su propósito de Año Nuevo fue imposible de cumplir? Voy a decir algo: no creo que sea culpa tuya". A continuación, explicaba su intención de tomarse un tiempo para recuperarse: "¿Por qué celebramos el Año Nuevo en pleno invierno? ¿Por qué celebramos nuevos comienzos en un momento en que la naturaleza descansa? Voy a aprovechar el invierno para recuperarme, para descansar, y voy a hacer propósitos de Año Nuevo en primavera. ¿Quién me acompaña?".
El actor ampliaba esa reflexión con una defensa de seguir los ritmos naturales: "¡Los animales están hibernando! ¡Las aves vuelan al sur para pasar el invierno! El momento de celebrar un nuevo comienzo, un nuevo yo y un nuevo propósito es en primavera, en el equinoccio de primavera, cuando las flores florecen, hace más calor y las aves regresan. Así es la naturaleza. ¿Por qué luchamos contra ella?".
Días después, Van Der Beek compartió otra publicación dedicada a su padre y a su hija, que celebraban su cumpleaños el mismo día: "Mi padre y mi hija cumplen años hoy. Al principio, pensé que era lo único que compartían; me parecían tan diferentes. Pero a medida que han evolucionado y han dejado traslucir más su esencia, puedo reconocer el mismo corazón abierto, cálido, amoroso y tierno".
En ese mismo mensaje añadía: "Veo el cariño y la dedicación que dedican a quienes más quieren. Veo la misma creatividad y originalidad original de Acuario. Y ambos hacen que cada espacio en el que se encuentran sea más divertido. Tienen diferentes sentidos del humor, pero ambos tienen una forma de alquimizar el ambiente que los rodea de una manera tan sutil que casi se pasa por alto la fuerza con la que lo hacen".
El actor concluía esa reflexión con una nota de gratitud: "En este mundo loco, me asombra que hayan logrado ser tan abiertos, tan tiernos y tan genuinamente buenos. Son una maravilla… Y estoy increíblemente agradecido de teneros en mi vida. El mundo es un lugar mejor porque ustedes dos están en él. Feliz cumpleaños, chicos. Os quiero con todo mi corazón".
Meses antes, al celebrar su 48º cumpleaños, Van Der Beek ya había hablado abiertamente sobre su enfermedad y el impacto que tuvo en su identidad personal: "Ha sido el año más difícil de mi vida y quería compartir con vosotros algo que aprendí". Sobre cómo se definía a sí mismo antes del cáncer, explicaba: "De joven, me definía como actor, lo cual nunca fue del todo satisfactorio. Luego me convertí en esposo… eso fue mucho mejor. Luego me convertí en padre, y eso fue lo máximo".
En esa misma reflexión añadía: "Podría definirme como un esposo, padre y proveedor amoroso, capaz, fuerte y comprensivo. Un administrador de la tierra en la que tenemos la suerte de vivir". Sin embargo, la enfermedad le obligó a replantearse todo: "Durante mucho tiempo, esa me pareció una excelente definición de la pregunta: '¿Quién soy? ¿Qué soy?'. Y este año, tuve que enfrentarme a mi propia mortalidad. Tuve que enfrentarme a la muerte".
El actor relataba cómo el tratamiento le fue arrebatando esos roles: "Me arrebataron todas esas definiciones que tanto me importaban. Estaba fuera por tratamiento, así que ya no podía ser el esposo que ayudaba a su esposa. Ya no podía ser el padre que podía cargar a sus hijos, acostarlos y estar ahí para ellos. Y no ser proveedor porque no estaba trabajando". Incluso reconocía que tuvo que dejar de ocuparse de su hogar: "Tuve que renunciar a mi labor como administrador de la tierra porque no podía llevar a cabo tareas como podar los árboles".
Ese proceso le llevó a una pregunta devastadora: "Me enfrenté a una pregunta… ¿Soy simplemente un tipo demasiado delgado y débil, solo en un apartamento con cáncer? ¿Qué soy?". La respuesta que encontró fue profundamente espiritual: "Medité y recibí una respuesta: 'Soy digno del amor de Dios. Simplemente porque existo. Y si soy digno del amor de Dios, ¿no debo ser también digno del mío propio?'". Y cerraba su reflexión con un mensaje para los demás: "Lo mismo te aplica a ti".
Hoy, esas palabras resuenan con una fuerza especial entre sus seguidores, que encuentran en ellas el legado más íntimo de un actor que decidió hablar sin filtros sobre el miedo, la pérdida y la dignidad incluso en los momentos más duros.
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