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'Servant': Así es la aún más inquietante segunda temporada de la serie de Shyamalan

La serie producida por M. Night Shyamalan, el director de 'El sexto sentido', que se convirtió en 2019 en una de las grandes sorpresas para los amantes del terror, regresa con un suplemento de humor negro de lo más apetecible.

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'Servant' irrumpió con fuerza en la parrilla porque jugaba de forma ambigua con las consecuencias de un drama con el que era fácil empatizar: el dolor de unos padres por la pérdida de su bebé de una forma inesperada y trágica. Sin embargo, la serie se alejaba del drama en sí y se volvía cada vez más oscura y retorcida en el momento en el que el padre, para evitar el sufrimiento de su mujer que se negaba a aceptar los hechos, le regalaba un muñeco hiperrealista, al que ella cuidaba como si fuera su hijo Jericho. Ella contrataba a una joven niñera que, para sorpresa del padre, lo cuidaba como si fuera de verdad. Es más, Jericho se hacía real y aquel muñeco cobraba vida.

A partir de entonces, la tensión aumentaba, del drama pasábamos al terror y el espectador tenía que dilucidar gracias a las sucesivas pistas que iban apareciendo en cada episodio si aquello era real o sobrenatural, si el niño era Jericho u otro bebé, si la susodicha criatura era de la niñera o un bebé robado. Un enigmático puzle de lo más adictivo, con pinceladas de humor negro y caóticas decisiones de los protagonistas, máxime cuando se descubría que la niñera pertenecía a una extraña secta que aseguraba resucitar a los muertos. El final de la primera temporada nos dejó con muchas preguntas sin respuesta y con la necesidad como adictos a esta sugerente propuesta de una nueva entrega que por fin ha llegado y lo hace con una inyección más potente de caos, suspense y acciones surrealistas de sus protagonistas.

Cómo acabó la primera temporada

Hasta el último episodio de la primera entrega no descubríamos cómo murió Jericho. Todo el peso recaía en Dorothy, la madre, una periodista televisiva independiente y resuelta interpretada por Lauren Ambrose ('A dos metros bajo tierra'), una mujer que no había levantado cabeza hasta que Sean, su marido, un reputado chef que experimenta con recetas en su cocina (Toby Kebbell, 'Black Mirror') le había regalado el bebé reborn con la aprobación de Julian, el hermano de ella (Rupert Grint, 'Harry Potter'). Lo que parecía una ayuda se convirtió en un mero trámite para algo peor. La llegada de Leanne (Nell Toger-Free) una niñera de lo más rarita, descolocaba al padre, ya que ambas mujeres trataban al muñeco como si fuera real. Cuando Jericho "resucita" las cosas se ponen aun más turbias, pues Sean no sabe qué hacer. Su plan no ha funcionado como esperaba y las cosas comienzan a descontrolarse e ir a peor. La aparente estrategia inofensiva del padre surgía de su propio remordimiento al no haber estado con Dorothy el día en que murió el bebé pues estaba enfrascado en su trabajo como juez de un concurso culinario.

El personaje fundamental en toda esta historia es Leanne, de la que sabemos poco o nada. No le importa seguirle el juego a Dorothy con el muñeco y es capaz (no sabemos cómo) de "revivirlo". Sean es incapaz de pararle los pies y Leanne parece ser feliz ayudando a Dorothy. Leanne siempre quiso parecerse a ella, desde que la conoció en una entrevista en televisión cuando era pequeña. Sin embargo, la actitud de la niñera hacía Dorothy cambia cuando descubre cómo murió Jericho. "Se equivocó señora Turner", le espeta tras tragarse una de las perlas del collar de Dorothy. Recordemos que Leanne tiene la extraña capacidad de "embrujar" al personal y de provocar dolor si se enfada. Al mismo tiempo, en su lado positivo puede devolver a la vida a un insecto y hasta un perro (supuestamente). "Le gusta complacer a la gente que ama y hace daño a la que no", dice su tío George en un momento dado. Pero insistimos, no sabemos cómo: ¿es una bruja, de dónde surgen esos poderes, qué tiene que ver en todo esto la secta satánica a la que pertenece?

La última secuencia de la primera entrega muestra a Leanne huyendo de la casa de los Turner junto a los miembros de la secta (la iglesia de los Pequeños Santos), pero no vemos si se lleva al niño. ¿Este bebé es su hijo, lo ha robado, lo ha revivido? Dependiendo de si pensamos racionalmente o tiramos por lo sobrenatural apoyaremos una respuesta frente a otra. Leanne tiene ciertas habilidades sobrehumanas, eso es innegable, pero no sabemos qué importancia tiene dentro de la secta, si ha sufrido un lavado de cerebro o podría dominarlos si quisiera. Sus tíos George y May aseguran que sobrevivió a un incendio en su casa y ellos la cuidaron (más bien la secuestraron). Los amantes de 'La semilla del diablo' podrían pensar que Jericho es hijo de esta chavala y podría ser alguien muy especial. También hay quien piensa que en realidad Leanne está muerta (entre otros, hay un guiño en la muerte de la anguila cuando dice Dorothy: "Son raras, no saben que están muertas").

Las claves de la segunda temporada

Al final de la primera temporada Dorothy y Sean invertían los papeles. Dorothy despertaba de su alucinación y se daba cuenta de que había perdido a su hijo y Sean estaba convencido de que su hijo seguía vivo, prefiriendo creer en lo sobrenatural. Sean ha estado sufriendo todo tipo de percances, que parecen surgir de Leanne, como cuando se quema la mano en un fogón y no siente dolor. Como no es capaz de racionalizarlo se aferra a lo sobrenatural. Dorothy, como no se ha enterado de nada de lo ocurrido, solo sabe que su hijo ha desaparecido y vuelve a sentir el dolor de la pérdida una vez más.

De forma magistral, la segunda entrega vuelve a mostrar al matrimonio separado por sus convicciones. Dorothy, que tuvo aquel momento de revelación al recordar a Jericho muerto, regresa a su propio mundo, vuelve a entrar en shock y cree que Leanne (y la secta) ha secuestrado a su bebé. Sin contar con su marido lo pone en conocimiento de la policía. Es lógico ponerse de su lado. Sean y Julian le han hecho creer una mentira, así que ella actúa en consecuencia. Dorothy está muy enferma y rodeada por personas que no le han hecho ningún bien. Ella ha creído todo este tiempo que Jericho estaba vivo, así que su afán como madre y también como periodista es encontrarlo cuanto antes, dentro de las 48 horas pertinentes. Para ello, debe recopilar las pruebas: la carta de Leanne ofreciéndose como niñera, las películas que ella grabó de la secta, y, sobre todo, el apoyo de los suyos. Y aquí viene lo bueno. De cara a la policía Sean no puede apoyar a su mujer, ya que el caso fue archivado y quedó claro que Jericho había muerto. Para Sean es la manera de cerrar de una vez la pesadilla, pues la policía no va a buscar a Leanne y creerá que Dorothy sigue trastornada.

Pero Sean y Julian no se ponen de acuerdo, así que Julian piensa que es bueno que su hermana siga creyendo que Jericho sigue vivo, aunque sea en alguna otra parte, con otra gente. Es decir, Julian vuelve a echar leña al fuego. Pero como en ‘Servant’ muchas de las acciones de los personajes dependen de sus propias creencias (ya sean religiosas o fruto del karma) cuando deben deshacerse del muñeco reborn no lo tendrán nada fácil. ¿Será Sean capaz de tirar a la basura a ese muñeco que han estado cuidando como si fuera de verdad? ¿Y si fuera cierto que Jericho nunca se fue con Leanne y sigue de alguna manera latente en el muñeco? Es más, como padre, independientemente de que aquel bebé sea o no Jericho, Sean siente que debe buscarlo porque no sabe qué será de él en manos de una secta. Si una cosa muestra 'Servant' es la facilidad con que uno puede dudar si cree en ello, cómo la mínima oportunidad de lograr algo hace que te aferres a cualquier cosa por muy rocambolesca que esta sea. La segunda temporada es aun más inquietante y en muchos momentos más divertida. Sigue mostrando las idas y venidas de unos personajes que actúan casi por impulsos, cada vez de forma más frenética. Y sigue recreándose (qué acierto) en esos elaborados platos del chef al estilo Hannibal que le dan un punto extra a la estética y atmósfera de esta inusual propuesta.

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