EVITA INFECCIONES
Cómo identificar y curar las picaduras de insectos en vacaciones
Evita los remedios caseros como el barro o el alcohol. Te explicamos cómo identificar qué bicho te ha picado y qué pasos seguir para calmar el dolor y la hinchazón de forma rápida y segura.

Publicidad
Si hay algo que todos odiamos del verano, aparte de las sofocantes olas de calor, son las picaduras de insectos. En cuanto suben los termómetros y empezamos a destapar brazos y piernas, aparecen sin avisar esas molestas ronchas rojas que terminan convirtiéndose en una auténtica pesadilla.
¿Y qué hacemos casi por instinto cuando sentimos el picor? Rascar sin piedad, aplicar barro o recurrir a cualquier técnica casera que la tradición popular nos ha hecho interiorizar. Sin embargo, para aliviar la molestia rápidamente no debemos actuar a ciegas.
"La mayoría de las consultas por picaduras son casos que se podrían haber evitado con la prevención adecuada o que se han complicado por una mala actuación en los primeros minutos. Es muy importante saber de qué animal procede la picadura y guiarse por las recomendaciones profesionales para actuar de la manera correcta", advierte Mar Santamaria, responsable de Atención Farmacéutica de PromoFarma by DocMorris.
Repasamos cómo identificar y tratar las cinco picaduras más habituales de los meses de calor para no cometer errores.
1. Mosquitos
Los mosquitos no nos eligen por tener "la sangre dulce", sino guiados por el dióxido de carbono que expulsamos al respirar, nuestro calor corporal y el ácido láctico del sudor. Dado que cada persona tiene una microbiota cutánea única que genera un olor irrepetible, no podemos eliminar por completo ese "atractivo" natural, pero sí dificultar que nos encuentren.

Cómo prevenirlas: Apuesta por ropa transpirable de algodón y tonos neutros, y evita los perfumes muy intensos. A la hora de usar repelente, ten en cuenta que opciones sintéticas como el DEET, la icaridina o el IR3535 cuentan con registro biocida y eficacia probada, mientras que la citronela por sí sola no ofrece una protección suficiente. Un detalle clave: si vas a usar crema solar, aplícala siempre antes del repelente.
Cómo actuar si ya te ha picado: Lava inmediatamente la zona con agua y jabón y no te rasques; rascándote solo prolongarás la inflamación y aumentarás el riesgo de infección. Para frenar el picor, aplica frío local, una loción de calamina o una crema antihistamínica.
2. Avispas y abejas
A diferencia de lo que ocurre con los mosquitos, los repelentes habituales no resultan eficaces contra avispas ni abejas. En este caso, la clave es la precaución: evita vestir colores llamativos o usar colonias dulces si vas a estar cerca de plantas en flor, y jamás hagas movimientos bruscos ni intentes espantarlas a manotazos si se te acercan.

Diferencia sus picaduras: Las abejas son asustadizas y solo atacan si se sienten acorraladas, perdiendo el aguijón y muriendo en el acto. Las avispas, en cambio, son más territoriales y pueden picar varias veces seguidas porque conservan su aguijón.
Cómo proceder: Si ha sido una abeja, retira el aguijón lo antes posible arrastrándolo de lado con la uña o con el borde de una tarjeta de crédito. Jamás uses pinzas ni aprietes la zona con los dedos, ya que podrías reventar el saco de veneno e inyectarlo dentro de la piel. Para reducir el dolor punzante, aplica frío. Si notas mareos, dificultad para respirar o la hinchazón se extiende a otras partes del cuerpo, busca atención médica de urgencia por posible reacción alérgica.
3. Garrapatas
Las garrapatas esperan entre la vegetación baja o alta a que pase un huésped para engancharse. Si sales a hacer senderismo, utiliza pantalones largos, calcetines altos y aplica repelentes que incluyan DEET o IR3535 en la fórmula. Al regresar a casa, revisa bien zonas de pliegues como axilas, ingles, detrás de las rodillas y el cuero cabelludo.

El gran fallo al quitarla: Nunca intentes quemarla, ni le apliques alcohol, vaselina o aceite antes de extraerla. Al sentirse asfixiada o agredida, la garrapata regurgitará y liberará saliva potencialmente infectada dentro del torrente sanguíneo.
La técnica correcta: Usa unas pinzas de punta fina, sujétala lo más cerca posible de la piel (por la cabeza) y tira de forma continua y recta hacia arriba, sin retorcerla ni aplastar su cuerpo. Después, desinfecta la herida con clorhexidina o agua y jabón. Hazle una foto a la garrapata antes de tirarla y vigila la zona durante un mes; si aparece un círculo o mancha roja que se expande, o si tienes fiebre, acude al médico mostrando la foto para facilitar el diagnóstico de posibles infecciones como la enfermedad de Lyme.
4. Tábanos
A diferencia de los insectos que perforan la piel con una fina trompa, el tábano cuenta con mandíbulas con las que rasga la piel para alimentarse. Por eso, su picadura -que en realidad es una mordedura- resulta dolorosa desde el primer segundo y suele generar un bulto considerable que a menudo evoluciona hacia un hematoma.

Prevención: Son especialmente activos al atardecer y cerca de áreas con agua estancada o establos, por lo que conviene evitar estas zonas en las horas finales del día y llevar la piel cubierta.
Tratamiento: Al existir una pequeña herida abierta por el desgarro, la probabilidad de que se infecte es más alta que con un mosquito. Desinfecta la zona meticulosamente desde el primer momento, mantenla limpia y acude a un centro sanitario si la herida supura, se calienta en exceso o la zona morada continua extendiéndose pasados unos días.
5. Medusas
En las jornadas de playa, las altas temperaturas del agua aumentan las probabilidades de toparte con medusas. La regla de oro previa es consultar siempre el estado de las banderas antes de meterte en el agua y respetar los avisos del personal de salvamento.

Lo que NUNCA debes hacer: Si sufres un roce, jamás laves la zona con agua dulce ni te frotes con la toalla o con arena. El agua dulce altera la presión de las células urticantes que hayan quedado adheridas, haciendo que se rompan y liberen más toxina.
Paso a paso ante un picotazo: Si han quedado restos de tentáculo sobre la piel, retíralos con cuidado usando unas pinzas o una tarjeta (nunca directamente con los dedos). A continuación, aclara la zona abundantemente únicamente con agua de mar o suero fisiológico. Para aliviar el ardor intenso, acude al puesto de socorrismo de la playa para que valoren la aplicación de frío o la recomendación de algún tratamiento tópico.
Publicidad






