ENTREVISTA
Cáncer de mama: la Dra. Eva Ciruelos analiza los últimos avances y los retos de futuro en su tratamiento
La especialista en cáncer de mama la Dra. Eva Ciruelos repasa los avances en la supervivencia de las pacientes, el impacto de la medicina de precisión y los grandes retos de futuro en su tratamiento.

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Durante todo el mes de octubre, organizaciones, profesionales sanitarios y pacientes se unen para difundir información clave sobre la prevención del cáncer de mama, el tumor más frecuente y la primera causa de mortalidad por cáncer entre las mujeres en España.
Gracias a esta labor de visibilización, al impulso de la sanidad pública y al apoyo de grupos privados como la Fundación FERO, en los últimos 20 años su abordaje y la tasa de supervivencia han experimentado una mejora sustancial. Así lo explica la doctora Eva Ciruelos, coordinadora de la Unidad de Cáncer de Mama y Tumores Ginecológicos del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid. La especialista, considerada una de las mayores referentes en la materia de nuestro país, se ha consolidado como una figura clave en el desarrollo de la investigación clínica que está transformando el tratamiento de esta enfermedad.

De tratar "el cáncer de mama" a tratar el tumor de cada mujer
Uno de los grandes cambios que ha vivido la oncología en las dos últimas décadas es la evolución hacia la medicina de precisión. "Ha cambiado de forma radical. Hace veinte años hablábamos del cáncer de mama casi como de una sola enfermedad y el tratamiento era muy parecido para todas las pacientes. Hoy sabemos que son varias enfermedades distintas, y que dentro de cada subtipo hay también una gran heterogeneidad. Eso nos ha permitido pasar de tratar 'el cáncer de mama' a tratar el tumor concreto de cada mujer", explica la doctora Eva Ciruelos.
Este avance no habría sido posible sin la investigación clínica, que ha servido de motor para la introducción progresiva de nuevas herramientas terapéuticas. El impacto de estas innovaciones se traduce en cifras concretas y en una mejora en la vivencia del proceso: "El resultado es que hoy muchas pacientes con enfermedad avanzada viven más años y con mejor calidad de vida, y que en enfermedad precoz curamos a más mujeres. Y también hemos aprendido a desescalar: a no dar más tratamiento del necesario cuando el beneficio es pequeño".

Los biomarcadores permiten elegir el tratamiento
La elección del abordaje idóneo en cada caso depende en gran medida de los biomarcadores, un área en la que se sigue trabajando de forma intensa porque "tienen un papel central". "Los biomarcadores son lo que nos permite pasar de la intuición a la evidencia a la hora de elegir un tratamiento", señala la doctora.
A pesar de los logros alcanzados, la especialista remarca la necesidad de mantener la cautela y continuar investigando: "Quiero ser honesta: todavía nos faltan biomarcadores para muchas decisiones. Por eso una parte importante de la investigación actual consiste precisamente en encontrar mejores marcadores, también dinámicos, como el ADN tumoral circulante, que nos digan no solo qué tratamiento dar, sino cuándo cambiarlo".

Avances en el abordaje del tumor triple negativo
El cáncer de mama triple negativo ha sido, durante años, "el subtipo con menos opciones y peor pronóstico, y es probablemente donde más ha cambiado el escenario en poco tiempo", celebra la Dra. Ciruelos.
Señala tres vías de avance principales: la inmunoterapia en enfermedad precoz; los anticuerpos conjugados a fármaco, que funcionan como un "caballo de Troya" al llevar la quimioterapia directamente a la célula tumoral; y las terapias dirigidas para subgrupos concretos.
El valor de los ensayos clínicos
La participación en ensayos clínicos constituye una pieza fundamental para consolidar estas opciones terapéuticas. Para la paciente, implica "la posibilidad de acceder a tratamientos innovadores años antes de que estén disponibles en la práctica habitual", además de recibir "un seguimiento muy estrecho, con controles rigurosos y un equipo muy pendiente de ella".
La especialista enfatiza la necesidad de desmontar ciertos prejuicios arraigados: "Es importante desmontar un mito: participar en un ensayo no significa ser 'un conejillo de Indias' ni renunciar al mejor tratamiento. Los ensayos están muy regulados, se comparan con el tratamiento estándar y la paciente puede retirarse cuando quiera".

Asimismo, destaca el valor social de este compromiso: "Cada mujer que participa en un ensayo está contribuyendo a que las pacientes que vengan después tengan mejores opciones. Todo lo que hemos avanzado en cáncer de mama se lo debemos, en gran parte, a la generosidad de miles de pacientes que aceptaron participar. España, además, tiene una red de investigación clínica en cáncer de mama muy sólida y reconocida internacionalmente, lo que permite que nuestras pacientes accedan a esos ensayos".
Escuchar a la paciente para personalizar el cuidado
Más allá de los marcadores biológicos, la inclusión directa de la perspectiva de las mujeres atendidas se ha convertido en un requisito indispensable para la medicina actual. "Durante mucho tiempo los ensayos se diseñaban mirando casi exclusivamente la supervivencia o el tamaño del tumor. Son objetivos fundamentales, pero no los únicos: la calidad de vida, la fatiga, el impacto en el trabajo, en la vida familiar o en la sexualidad, la toxicidad acumulada de tratamientos que pueden durar años… todo eso cuenta", recuerda la oncóloga. Esto permite "plantear las preguntas adecuadas, diseñar ensayos más factibles y menos gravosos (por ejemplo, con menos visitas o pruebas innecesarias), elegir objetivos relevantes y comunicar mejor los resultados".
"La medicina personalizada no es solo elegir el fármaco adecuado según el perfil molecular del tumor; es también adaptar el tratamiento a los valores, las prioridades y las circunstancias de cada mujer", añade.

Los grandes retos de la oncología del futuro
A pesar de todos los avances que ha expuesto la doctora Eva Ciruelos, lo cierto es que aún quedan muchos desafíos pendientes para lograr una oncología más eficaz y menos agresiva. Uno de ellos es comprender y superar la resistencia tumoral: "Muchas pacientes responden inicialmente, pero el tumor acaba encontrando la forma de escapar". Otro es tratar de forma menos agresiva: "Desescalar cuando sea posible, prevenir y manejar mejor la toxicidad de los nuevos fármacos y cuidar la calidad de vida, especialmente ahora que las pacientes viven más tiempo con tratamiento".
También es prioritario dar con mejores biomarcadores "para dar a cada paciente el tratamiento que va a funcionar y ahorrarle el que no". En este sentido, hay grandes esperanzas depositadas en la biopsia líquida, la patología digital y la inteligencia artificial.
Por último, la especialista confía en "que la innovación llegue a todas las pacientes, independientemente de dónde vivan" y que se logre "reforzar el trabajo en equipo multidisciplinar y la investigación académica independiente, que es la que responde muchas de las preguntas que más importan a las pacientes".
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