EN CLAVE NUTRICIONAL

Boniato: ¿Se puede consumir habitualmente?

Durante el otoño y el invierno podemos disfrutar de la mejor época para consumir boniato. Analizamos nutricionalmente este tubérculo de temporada para que no te quede ninguna duda.

Una cesta con boniatos.

Una cesta con boniatos. iStock.

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El boniato, también conocido como batata, camote, moniato o patata dulce, es originario de América y es el sexto cultivo alimentario más importante a nivel mundial.

El boniato ha sido uno de los principales alimentos básicos para ciertas poblaciones antiguas durante siglos. De hecho, el boniato ha sido y sigue siendo un alimento ampliamente utilizado para elaborar diferentes bebidas y elaboraciones culinarias, tanto dulces como saladas, en poblaciones de diversas culturas a lo largo del mundo.

Se han identificado entre 600 y 800 especies de boniato mediante citogenética. La mayoría de las especies presentan compuestos bioactivos con efectos promotores de la salud, relacionados con su perfil rico en sustancias fitoquímicas.

Disección nutricional del boniato

El boniato es rico en almidón, vitaminas, minerales, proteínas y lípidos bioactivos, carotenoides, polifenoles, ácido ascórbico, alcaloides, cumarinas y saponinas. Individualmente o de forma sinérgica, las sustancias fitoquímicas del boniato pueden ayudar en la prevención de muchas enfermedades, incluidos ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.

El almidón es el principal carbohidrato del boniato, mientras que el contenido total de azúcares (sacarosa, fructosa y glucosa) aunque se presentan en menor cantidad en comparación con almidón, son los responsables del sabor dulce de la mayoría de las variedades de boniato. La piel y la carne del boniato son ricas en almidón resistente, interesante para personas con alteraciones de la glucemia y alteraciones gastrointestinales

El aporte graso y proteico del boniato es bajo. Sin embargo, la calidad de su poca proteína es alta, ya que contiene todos los aminoácidos esenciales. Y parece tener potencial clínico, ya se ha estudiado que los hidrolizados de proteína de boniato tienen una capacidad antioxidante que ayuda a prevenir daños oxidativos del ADN.

El boniato es denso en sustancias bioactivas

Además de los beneficios nutricionales mencionados anteriormente, los boniatos contienen una amplia gama de compuestos fitoquímicos con capacidad antioxidante (flavonoides), compuestos que ayudan con trastornos oculares (carotenoides), hepatoprotectores/espasmolíticos (escopoletina) y antibacterianos (friedelina), entre otros beneficios para la salud ampliamente documentados.

Estos efectos seguramente están relacionados con actividades sinérgicas entre los compuestos fitoquímicos, los carotenoides y los compuestos polifenólicos contenidos en él, que han recibido un interés particular por parte de la comunidad científica, derivado de su abundancia y diversidad en el boniato.

No sorprende encontrar múltiples revisiones en la literatura que destacan las actividades biológicas atribuibles al boniato en el mantenimiento de estados nutricionales óptimos y en la prevención de diversas enfermedades después de examinar la diversidad de compuestos nutrientes y no nutrientes que contiene. Así, se han revisado ampliamente en la literatura científica sus efectos antioxidantes, antimicrobianos, antidiabéticos, anticancerígenos, antiinflamatorios, hepatoprotectores, neuroprotectores, protectores frente a las enfermedades cardiovasculares y promotoras de la salud gastrointestinal del boniato.

Recomendaciones de consumo del boniato

El boniato no es un superalimento (spoiler: no existen), y solo por consumirlo no vamos a obtener beneficios para la salud (ya que estos dependen del global de la alimentación y de otros muchos factores) pero tal y como se ha descrito sí es un alimento concentrado en sustancias de interés para la salud, y es por ello que no hay justificación nutricional para evitar su consumo, al contrario.

Para seguir las recomendaciones nutricionales del plato de Harvard, cuando cocinemos boniato, este debería ocupar aproximadamente la cuarta parte de la proporción del plato, añadiendo otra cuarta parte de un alimento rico en proteínas y mitad del plato de verduras y hortalizas.

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