CUIDADO CAPILAR
¿Pelo estropajo en verano? Cómo evitar que el cloro de la piscina te deje el pelo seco, áspero y sin brillo
El cloro de la piscina puede resecar, debilitar y volver quebradizo el cabello, pero existen varios trucos recomendados por expertos para minimizar sus efectos durante el verano.

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Piscina, sol y chapuzones son sinónimo de verano, pero también de uno de los problemas capilares más frecuentes de la temporada: el temido efecto estropajo. Muchas personas notan que, tras varias semanas de piscina, el cabello se vuelve más seco, áspero, encrespado y difícil de peinar.
Aunque solemos culpar únicamente al sol, los expertos recuerdan que el cloro también tiene una gran responsabilidad en el deterioro de la fibra capilar. La buena noticia es que existen varios hábitos sencillos que pueden ayudar a proteger el pelo y evitar que termine pagando las consecuencias del verano.
¿Por qué el cloro daña el cabello?
El cloro es imprescindible para mantener las piscinas libres de microorganismos y garantizar que el agua sea segura para los bañistas. Sin embargo, también puede afectar al cabello.
Los especialistas explican que las sustancias derivadas del cloro actúan sobre la queratina, la proteína principal que compone el pelo, debilitando progresivamente la fibra capilar. Además, dañan la cutícula, la capa externa protectora del cabello, haciendo que pierda hidratación y se vuelva más poroso. Como consecuencia, el pelo puede verse más seco, opaco, áspero y propenso a la rotura.
Los efectos suelen ser especialmente visibles en cabellos teñidos, decolorados o con mechas, ya que son más vulnerables a este tipo de agresiones.
El truco más sencillo: mojar el pelo antes de entrar
Uno de los consejos más repetidos es ducharse antes de entrar en la piscina.
La explicación es sencilla: cuando el cabello ya está empapado de agua dulce, absorbe menos cantidad de agua clorada durante el baño. Aunque no evita completamente la exposición al cloro, sí puede reducir significativamente su impacto sobre la fibra capilar.
Es un gesto rápido que muchas personas pasan por alto y que puede marcar una gran diferencia a largo plazo.

Gorro de piscina: sí, aunque no sea perfecto
Aunque mucha gente piensa que el gorro evita totalmente que el cabello se moje, la realidad es que no siempre ocurre.
Sin embargo, actúa como una barrera física que reduce considerablemente el contacto directo entre el cabello y el agua clorada. Los gorros de silicona suelen ofrecer una mayor protección que los de tela.
Especialmente si se nada con frecuencia, utilizar gorro puede ayudar a minimizar el daño acumulado durante todo el verano.
Aceites y acondicionadores antes del chapuzón
Otro truco capilar muy recomendado consiste en aplicar una pequeña cantidad de aceite capilar o acondicionador antes de entrar en la piscina.
Estos productos crean una película protectora alrededor de la fibra capilar que dificulta la penetración del agua clorada. Algunos expertos señalan incluso que aplicar aceite antes del baño puede ayudar a proteger el cabello frente al cloro y otros agentes externos propios del verano.
Eso sí, no se trata de empapar el pelo, sino de aplicar una pequeña cantidad para aportar protección adicional.
La importancia de aclararlo nada más salir
Uno de los errores más habituales consiste en permanecer horas con restos de cloro en el cabello. Un paso esencial consiste en aclarar el pelo con agua dulce tan pronto como sea posible después de salir de la piscina. De esta forma se elimina gran parte de los residuos químicos antes de que sigan actuando sobre la fibra capilar.
Posteriormente, utilizar un acondicionador o una mascarilla hidratante ayudará a recuperar parte de la humedad perdida.

Más hidratación y menos calor
Durante el verano, el cloro no actúa solo. El sol, la sal del mar, el viento y el uso de herramientas térmicas también contribuyen a que el cabello se deteriore más rápidamente. Por eso, reforzar la hidratación con mascarillas nutritivas y reducir el uso de planchas, rizadores o secadores siempre que sea posible.
Además, proteger el cabello del sol con sombreros, gorras o productos específicos puede ayudar a mantener la melena más sana durante toda la temporada estival.
¿Y si ya tienes el pelo seco y sin brillo?
Si el daño ya está hecho, la solución pasa por centrarse en la hidratación y la reparación.
Mascarillas nutritivas, tratamientos caseros como el hair oiling, acondicionadores más intensivos y recortes periódicos de las puntas pueden ayudar a recuperar el aspecto saludable del cabello. Aunque no siempre es posible evitar por completo los efectos del verano, sí es posible minimizar el daño siguiendo una rutina de cuidado adecuada.
Una cosa queda clara, y es que disfrutar de la piscina y mantener una melena sana no tiene por qué ser incompatible.
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