LEER ANTES DE APLICAR
Cómo empezar a usar bien el retinol: los consejos de una dermatóloga para evitar sequedad, tirantez e irritación
Sequedad, tirantez o irritación son reacciones habituales al empezar con retinol y usarlo de manera incorrecta, pero ajustar la cantidad y la rutina puede marcar la diferencia para que funcione.

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El retinol se ha convertido en uno de los activos más conocidos del mundo del skincare. Dermatólogos y expertos en cuidado de la piel lo recomiendan por su capacidad para mejorar la textura de la piel, estimular la renovación celular y ayudar a tratar signos del envejecimiento o el acné.
Sin embargo, muchas personas abandonan su uso a las pocas semanas. El motivo suele ser el mismo: sequedad, irritación o sensación de tirantez.
Según explica la dermatóloga Lidia Maroñas (@dra_lidiamaronas) en un reel en Instagram, esto no siempre significa que el retinol esté funcionando mal, sino que muchas veces se debe a pequeños errores en la forma de utilizarlo.
La cantidad importa más de lo que parece
Uno de los fallos más habituales en las rutinas de skincare es usar demasiado producto.
En cosmética médica, explica la especialista, con una o dos pulsaciones de producto es suficiente para cubrir todo el rostro. Aplicar más cantidad no hará que el retinol actúe mejor, pero sí puede aumentar la irritación de la piel. La clave está en utilizar la dosis justa y recomendada.
No es necesario usarlo todos los días
Otro error frecuente es pensar que cuanto más se use, más rápido aparecerán los resultados. Sin embargo, cuando se empieza con retinol lo recomendable es introducirlo de forma progresiva.
Utilizarlo dos o tres veces por semana suele ser suficiente para obtener beneficios sin sobreestimular la piel. De esta manera, el tejido cutáneo puede adaptarse mejor al activo.

Reforzar la barrera cutánea
Para mejorar la tolerancia al retinol, la dermatóloga recomienda un truco sencillo: aplicar una crema hidratante ligera justo antes de utilizarlo. Este paso ayuda a reforzar la función barrera de la piel y puede reducir la irritación mientras el organismo se acostumbra al ingrediente. Es una técnica que, según comenta, muchos especialistas utilizan en consulta para facilitar la adaptación al tratamiento.
Revisar el resto de la rutina
A veces el problema no está en el retinol, sino en todo lo que lo acompaña. Esto quiere decir que cuando en la rutina se combinan varios activos exfoliantes o ácidos, la piel puede recibir demasiados estímulos al mismo tiempo. En esos casos, reducir temporalmente otros productos activos puede ayudar a equilibrar la piel y mejorar la tolerancia del cosmético.
Ajustar la pauta marca la diferencia
En consulta dermatológica es habitual ver personas que abandonan el retinol porque creen que su piel "no lo tolera".
Sin embargo, en muchos casos basta con ajustar la cantidad, espaciar su uso o simplificar la rutina para que el tratamiento funcione correctamente.
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Porque, como recuerda Lidia, en el cuidado de la piel, la constancia y la forma de aplicación son tan importantes como el propio ingrediente.
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