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MATERIAL DEPORTIVO

Trucos para saber si tu calzado y ropa están preparados para otra Filomena (o si debes tirarlos directamente a la basura)

Si algo nos ha enseñado Filomena es que, el que guarda, haya. Hemos visto no sólo por las calles trajes de nieve de hace años, botas, gorros, guantes… y tablas de esquí que casi podrían ir directas a un museo vintage. Porque aunque esperábamos nieve, no estábamos preparados para lo que se avecinaba.

Pisando charcos

iStock Pisando charcos

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Y como ocurre con lo que guardas demasiado tiempo, a veces toca hacer limpieza. Si cuando has sacado tu viejas botas de montaña, que desde hace décadas sólo te recuerdan tus excursiones, te habrás dado cuenta que resbalan… Es momento de tirarlo todo. No hay agarre por lo que hay peligro para tu salud. No está la cosa como para romperte nada.

Pero hay más. Si toda emocionada te pusiste tus botas de esquí de cuando tenías Semana Blanca, y recorriste alguna calle de tu ciudad, o las colinas de detrás de tu casa que estos días pasados parecían otra ciudad, es posible que hayas visto cómo, literalmente, se deshacían en las fijaciones.

No estás sola, les ha pasado a muchas personas. Y tiene lógica. Más de 20 años sin utilizar una prenda es lógico que a la primera prueba de tensión digan basta. Sí, de acuerdo, igual se ha pasado en la respuesta, pero es normal. Lo hemos sufrido en nuestras carnes, y arreglarlo es casi peor. Los expertos te dirán que ese modelo ya ni merece la pena, y que si la suela ya ha deshecho, lo siguiente será la estructura.

Te vamos a dar las claves para que revises todo el material que guardas por si vuelv o algún familiar.

-Palos de esquí: si todavía tienen la pegatina del precio en pesetas, no los lleves más allá de tus calles. Es posible que no vuelvan. Y, si lo haces, asegúrate de su resistencia. Tu peso no es el de antes.

-Si cuando vas al armario has rescatado unas deportivas de hace más de 10 o 15 años y, de repente resbalan, deberías tirarlas. El plástico no responde, y puede que tengas problemas al conducir, o simplemente al andar por la calle.

Zapatillas rotas | iStock

-Puede que las zapatillas no avisen, y que tras apenas 20 pasos empieces a ver trozos de plástico por el suelo, no sigas. Tíralas en el primer contenedor que encuentres.

-El material de montaña está hecho para durar, ser resistente, pero cada prenda tiene un uso. Si tienes unas botas apres-ski y las usas cuando llueve, te calarás. Son para nieve, que no cala. No las estropees y pases un malo pensando que sirven para cuando hay charcos.

-Si cuando sacas tus botas de montaña has visto que se cuartean, que incluso crujen, y que hacen hasta ruido, no salgas a la calle con ellas. Seguramente te jueguen una mala pasada y no te dejen disfrutar de la experiencia. No es que sean malas, es que han pasado demasiado tiempo guardadas y han perdido su funcionalidad. No pasa nada, seguro las has amortizado. Si no es así, ya has aprendido otra lección.

-Las suelas son lo primero que avisa, pero también los cordones, los ajustes. Si llevan tus botas doble suela y se ha despegado la externa, no pasa nada. Utiliza el mejor pegamento que encuentres o llévalas a un buen zapatero. Eso sí, si te vas de excursión a la Alta Montaña, no te la juegues por si acaso.

Filomena nos ha enseñado también la importancia de la ropa adecuada, y cómo los guantes de nieve también pasan a mejor vida. La nieve cala, pero si los secas en el radiador o con un papel de periódico en el interior, no tendrás problemas. Si nunca se secan, es el momento de tirarlos. Dales la vuelta por completo y mira dónde está la fisura, dependiendo de lo que vayas a la nieve te pueden servir para otro momento.

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