Esto ocurre no solo porque te quedas ensimismada mirando las musarañas en algunas ocasiones, sino porque no organizas correctamente la limpieza y acabas dedicando el fin de semana a las tareas del hogar en lugar de al dolce far niente. Aquí van algunos consejos para tener la casa como una patena en poco tiempo.

El mantenimiento es la clave

Es importante ponerse seria en este punto, porque con dedicar un ratito entre semana a algunas tareas en lugar de acumularlas para el fin de semana ahorrarás mucho tiempo sin apenas darte cuenta. Procura que tu casa esté siempre recogida y dedicar un día entre semana a tareas básicas que así no tendrás que hacer el fin de semana: limpieza de la nevera, cambio de sábanas, limpieza de cristales, lámparas o armarios… Ocurre lo mismo con las lavadoras: trata de ir poniendo las necesarias entre semana para no tener que pasarte el fin de semana tendiendo y recogiendo ropa. De hecho, la idea es que el fin de semana sea exclusivo para limpiar el polvo, el baño, la cocina superficialmente, barrer y fregar. En dos o tres horas habrás acabado.

Dobla la ropa

Si te esmeras en doblar correctamente la ropa cuando la recojas de la secadora o el tendedero es probable que llegado el momento no tengas que plancharla, o si eres de las que lo plancha todo el proceso de planchado será mucho más sencillo porque la ropa estará mucho menos arrugada.

Jerséis y prendas sensibles | iStock

Reduce al máximo los productos de limpieza

Cuantos más productos específicos de limpieza tengas, más trabajo tendrás, de manera que lo mejor es hacerte apenas con un par de básicos que te sirvan para todo. ¡Verás como ahorras tiempo!

Evita la compra el fin de semana

En la medida de lo posible, es preferible hacer la compra semanal entre semana por muchos motivos. En primer lugar, porque los fines de semana suele haber mucha más gente y los productos más demandados se agotan, y también porque algunos alimentos, como el pescado, suelen estar más baratos entre semana. Aunque es complicado organizarse para comprar entre semana con el ritmo de vida actual, es importante que trates de ajustar tu agenda, sacar un rato para ir a la compra y ahorrarte destinar prácticamente todo el sábado por la mañana a esta tarea.

No es más limpio el que más limpia sino en que menos ensucia

Esta máxima puede aplicarse a todos los habitantes de la casa, pequeños y grandes, a quien es importante dejar claro desde pequeños que deben ordenar y recoger sus cosas, y cuando ya tienen edad suficiente colaborar en algunos quehaceres que están a su alcance. A partir de una edad, los peques de la casa pueden ayudarnos a tareas mecánicas que nos acaban quitando mucho tiempo: poner y vaciar el lavavajillas, tender y destender la ropa, poner y quitar la mesa e incluso a cocinar algunos platos si somos de las que tratamos de guisar para toda la semana el domingo. Es importante que cada miembro de la casa se haga responsable de sus espacios y se encargue de que estén siempre ordenados.

Aprovechar esos ratillos muertos

Podemos limpiar un armario o un cajón mientras sube el café, ir lavando platos mientras cocinamos, ir limpiando las baldas de la nevera progresivamente o pasar una bayeta al baño en un momento mientras nos echamos la mascarilla. Todos estos gestos nos evitarán tener que hacer limpiezas a fondo que nos minen la moral, y además la grasa y suciedad no se incrustarán de la misma manera y ahorraremos tiempo llegado el momento.

Reduce utensilios

Trata de organizar el espacio de manera que no tengas demasiadas cosas por medio que hagan que tardes más en limpiar. Intenta no tener nada debajo de las camas (¿te has planteado comprar un canapé?), sobre mesas y escritorios, estanterías repletas de objetos, alfombras, armarios abiertos sin puertas, etc. Si no tienes tiempo ni ganas de limpiar, lo mejor que puedes hacer es optar por el minimalismo.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

Por más cansada que estés no te dejes los platos de la cena por fregar, y no vayas acumulando ropa en la silla del dormitorio: lo único que vas a ganar con esto es más trabajo al día siguiente. Si no dejas los platos a remojo, te encontrarás con grasa incrustada que te va a costar mucho más eliminar, y si vas acumulando ropa se te arrugará e incluso tendrás que volver a plancharla. Si algo se mancha (manteles, muebles, ropa…) trata de eliminar la mancha al momento por más pereza que te dé, pues las manchas incrustadas son mucho más difíciles de quitar.

No te obsesiones

Cuanto más limpias, más sucio lo verás todo, así que lo mejor es no obsesionarse y acostumbrarse a convivir con algo de caos si no queremos dedicar todo nuestro tiempo libre a las tareas del hogar. Limpieza, sí, pero sin caer en manías ni obsesiones que al final acabarán haciéndonos infelices.